lunes, 21 de febrero de 2011

"Caligrafía de los sueños" de Juan Marsé...



Lecturalia.

A mediados de los cuarenta, Ringo es un chaval de quince años que pasa las horas muertas en el bar de la señora Paquita, moviendo los dedos sobre la mesa, como si repasara las lecciones de piano que su familia ya no puede pagarle. En esa taberna del barrio de Gracia, es testigo de la historia de amor entre Vicky Mir y el señor Alonso: ella, una mujer entrada en años y en carnes, masajista de profesión, ingenua y enamoradiza; él, un cincuentón apuesto que empezó frecuentando a la mujer para curarse de una lesión en el pie y ha acabado instalándose en su casa. Allí viven junto a Violeta, la hija de la señora Mir, hasta que sucede algo inesperado: un domingo por la tarde, Vicky se echa a las vías de un tranvía intentando un suicidio imposible y patético, mientras el señor Alonso desaparece para no volver. Lo único que queda de él es una carta que prometió escribir y que Vicky estará esperando y deseando hasta la locura, mientras Violeta mueve sus espléndidas caderas por el barrio, hosca e indiferente a los halagos.

La vida entera discurre por el bar de la señora Paquita y bajo la mirada de Ringo, que ahora escucha, lee, y finalmente empezará a escribir las palabras de lo que será su primer relato. Un encuentro casual con el señor Alonso ligará para siempre la historia de los amantes con la de Ringo y con la triste caligrafía de toda una generación que alimentó sus sueños en los cines de periferia y en las calles grises de una ciudad donde el futuro parecía algo improbable.

Vídeo: Juan Marsé: "Sóc bastant gandul i de vegades em sento com un impostor".



Vídeo: Premio Cervantes 2008. Alcalá de Henares un año más se vistió de gala y se convirtió en la capital de las letras hispanas para celebrar el Día Mundial del Libro. La habitantes de la ciudad tomaron la Plaza de San Diego para disfrutar de la llegada de los asistentes a la ceremonia de entrega en la Universidad de Cisneros que, en un acto presidido por sus Majestades los Reyes de España, tuvo el honor de acoger dentro de sus instalaciones nuevamente el premio más importante de nuestras letras, el Cervantes.

En esta ocasión el galardón recayó en el que hasta ahora había sido el eterno finalista, Juan Marsé. Muchos de los asistentes al evento calificaron esta entrega como un acto de justicia y un premio necesario.

Marsé, que ya tenía un hueco en la historia de la literatura por méritos propios gracias a personajes como su pijoaparte, entre otros, realizó un discurso breve, cargado de referencias literarias y muchos guiños al cine, que resumió muy bien cuál ha sido su trayectoria vital y literaria.

Él mismo se autocalifico como un narrador y no como un intelectual. Un escritor de la clase obrera, como muchos han convenido en llamarle. Un escritor que, aunque representante de una Cataluña muy concreta, siempre se ha caracterizado por escribir en castellano, huyendo así de tópicos regionalistas.

Con algunas pinceladas sutiles dentro de los escasos ocho folios, que Juan Marsé leyó desde la tribuna, quiso desmarcarse de toda apropiación política y territorial. Yo sólo me represento a mi mismo, pronunció solemne. También tuvo palabras duras para una época pasada en la que en los colegios sólo se aprendía a rezar el Rosario y a cantar el Cara al Sol, así como de cariño para varios de sus acompañantes en su largo recorrido como escritor, destacando especialmente a su agente de toda la vida, Carmen Barcells.

Al discurso del escritor, le sucedieron los ya tradicionales de la recién nombrada Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, quizá menos sobrio y más cercano que a los que nos tenían acostumbrados sus predecesores, y el de su Majestad el Rey Juan Carlos I.

Después se sirvió el habitual cóctel en uno de los patios de la universidad cisneriana, donde pudimos disfrutar, de un modo más distendido ya, de muchos de los representantes de la política, la administración y la cultura española y del otro lado del charco.

Para finalizar Juan Marsé, acompañado por la Vicerrectora de Extensión, Pepa Toro, procedió a la inauguración de la exposición, Los mundos de Juan Marsé.

El Premio Cervantes contará con muchas más ediciones, con muchos más premiados, con muchos más discursos, pero quizá con pocos tan merecidos con el que en el año 2009 recibió un escritor catalán, un escritor español y un escritor universal, Juan Marsé.



No hay comentarios:

Publicar un comentario