miércoles, 21 de junio de 2017

Babelia suplemento de libros de El País nos presenta el libro de la próxima tertulia. Me sorprende la coincidencia con el planteamiento del autor. Continuaeremos tras la tertulia con los comentarios que no tienen porque ser coincidentes.

Últimas voluntades

David Trueba retoma la idea de viaje en 'Tierra de campos', una novela sobre los conflictos emocionales de un músico que debe enterrar a su padre en su pueblo natal.

David Trueba visto por Sciammarella.
David Trueba visto por Sciammarella.
Nueva novela de David Trueba (Madrid, 1969) en la que elige la idea del viaje –en este caso se trata de enterrar al padre del protagonista, Dani Mosca, una suerte de cantautor eléctrico en el pueblo natal de aquél- como argumento y excusa para poder leer cómo se entrelazan los personajes alrededor de una vida. El regreso a las raíces paternas será en un coche fúnebre conducido por Jairo, un ecuatoriano locuaz que Trueba ata corto, quizás por temor a que le lleve la novela a otro lugar. El coche, el viaje, es una constante en su expresión tanto literaria como cinematográfica. Ese cumplimiento de la última voluntad del padre, es un trayecto estimulante que Trueba utiliza al mismo tiempo como túnel del tiempo, ajuste de cuentas y nueva etapa.
El libro nos explica la biografía de Mosca. Una vida que, en su caso, no es sino crecer sin suelo, tanto como músico sin tradición autóctona, autodidacta como de ser emocional, prueba y error, ciudad y pueblo, infidelidad y lealtad. Dani Mosca se crea a sí mismo a través del conflicto emocional con su padre, con una madre que el alzhéimer le arrebata muy joven, con la primera amistad que lo resiste todo –los personajes de sus camaradas de su banda, Las Moscas, Gus y Animal se levantan del papel, especialmente el primero-, la música como modo de ordenarse y con la atracción amorosa, epicentro y desequilibrio, droga, refugio y, al final,sonido de sirena de ambulancia a lo lejos, en propias palabras de su autor.
Últimas voluntades
Trueba sabe explicar cómo nos relacionamos, cómo colocamos los sentimientos en las casillas correctas y fallidas, a dónde acabamos llegando. Tiene un estilo sencillo, un perdone que le moleste, pero es cumplidor a la hora de explicar una historia, hilvanarla bien, que no se desmesure nunca ni se le vaya la mano con el picante. Nos sale de casa siempre peinado y el paseo fluye pero no olvidemos que, a veces, lo cotidiano es un sitio complicado desde el que escribir –como Nick Hornby-. Trueba lo hace desde un lugar exento de cinismo y épica redentora y, al mismo tiempo, nos evita pornografía sentimental. Uno puede sentirse cómodo en el mundo Trueba, en sus personajes y situaciones, pero lo suyo no es otra cosa que una artificiosa normalidad de las cosas anormales, una representación artística. Además, en ocasiones –no siempre, todo hay que decirlo- evita soluciones fáciles. Afrontar la figura de un músico –como lo hizo de un futbolista en Saber perder-, no es para nada sencillo. No lo es si además extirpas, en este caso, la complicidad musiquera, el rollo secta, los tópicos que simplificarían nuestra adhesión. Trata de meterse en la creación cuando eso es algo que incluso la mayoría de biopics sobre músicos evita explicar: el trabajo de artesano, el ser un mero instrumento de la creación no siempre un alma atormentada de cliché. Más señales de escritor: los kilómetros del trayecto, más de 400 páginas pero necesarias para que, especialmente, las relaciones sentimentales puedan tener un por qué narrativo tanto comprendido como sentido por el lector. Sólo con ese metraje las historias de amor relevantes tienen su propio espacio, ninguna oscurece a la otra.
  • Últimas voluntades

Es cierto que hay aspectos del libro que uno piensa desaprovechados –Jairo, la culpabilidad de las infidelidades, la vanidad- o falto de nervio -¡Dani Mosca necesita un letrista, ya mismo!- pero todos son decisiones de autor. Trueba es un escritor mucho más seguro e impertinente con el lector de lo que parece mientras lo lees: quiere saber quién es él mientras tú te preguntas por qué todo lo suyo se parece tanto a ti sin serlo
Tierra de campos. David Trueba. Anagrama, 2017.404 páginas. 20,90.

viernes, 16 de junio de 2017

"El ruletista" Mircea Cartarescu.

      Lenny me aconseja la lectura de un relato que termino pidiéndole a los alumnos. Los afortunados lectores forzosos de primero de bachillerato me contagiaron el interés por  un relato que tras una estructura formal truculenta, es raro hablar de estructura en un cuento y lo de truculento no pretende tener ningún sentido peyorativo, nos ofrece un ambiente en el que se asfixian los personajes en el desencanto y ausencia de libertad.
      La historia, compleja con varios giros, es narrada por un escritor de éxito que describe las andanzas de un destrozado escritor sin éxito. Éste escritor se adhiere a la vida a través de un jugador de ruleta rusa de sorprendente fortuna. Los giros narrativos culminan en el descubrimiento del narrador en un contexto desalentador. 
             Si leer es un placer, compartirlo con los compañeros profesores y alumnos lo convierte en una pasión a renovar constantemente....espero que siga así.

miércoles, 24 de mayo de 2017

"Buenas noches madre" obra literaria, representaciones y peli.





María José me propone la lectura de una obra de teatro por segunda vez. Tras Incendios leo con curiosidad este diálogo. Dos personajes femeninos se enfrentan a su realidad a lo largo de una noche en tiempo real, con propuesta de reloj en el escenario. La aparente simplicidad del planteamiento no esconde la complejidad de dos biografías que contienen alguna más. Así nos adentramos en un mundo que no ofrece salidas.




 Mari Carrillo y Concha Velasco estrenan 
hoy en Madrid 'Buenas noches, madre'.



Madrid 14 de septiembre de 1984.
Buenas noches, madre, un drama que reúne a las actrices Mari Carrillo y Concha Velasco, se estrena esta noche en Madrid, en el teatro Reina Victoria. La obra, basada en Night, mother, de la escritora norteamericana Marsha Norman, y premio Pulitzer de 1983, está centrada en la relación de dos mujeres, una madre y una hija, enfrentadas ante la decisión de suicidio de esta última.
La versión castellana de esta pieza dramática ha sido realizada por el autor teatral Miguel Sierra, quien se ha enfrentado por primera vez con este tipo de trabajo de adaptación. Buenas noches, madre fue representada en Broadway la pasada temporada teatral con muy buena acogida de la crítica. Se estrenó hace unas semanas en Gijón y luego ha sido presentada en Vitoria, San Sebastián, Bilbao, Oviedo y Valladolid.La obra, dirigida por Ángel García Moreno, ha sido abordada con gran realismo, sin artificios. Una obra que ocasiona a las actrices un gran desgaste físico y psicológico. Concha Velasco ha declarado que la obra le demanda mucho trabajo, que le deprime y le cambia el carácter, «sencillamente porque el personaje es una mujer normal". El realismo y carácter de esta pieza se centran en una tensa situación que "bien podría estar ocurriendo a nuestros vecinos", comentó el director García Moreno. Concha Velasco considera que el papel que desempeña en esta obra como Jessie Cates es más importante que el que hizo como santa Teresa de Jesús.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de septiembre de 1984



En sur.es nos aparece el comentario de otra 

representación:

TEATRO
Las tensas relaciones madre e hija, en un drama profundo
Remedios Cervantes se despide hoy de los escenarios malagueños con este montaje, obra con la que Marsha Norman obtuvo el Pulitzer en 1983


21.05.08 - 08:39 - 

La norteamericana Marsha Norman obtuvo con ‘Buenas noches madre’ el premio Pulitzer en 1983. En España la montaron poco después las actrices Mari Carrillo y Concha Velasco. Veinte años más tarde vuelve a los escenarios con Carmen de la Maza y Remedios Cervantes, responsables de encarnar a una madre y su hija en plena crisis e incapaces de afrontar una situación para ellas insostenible.
La actriz y modelo malagueña ha debutado como empresaria teatral con este montaje que coproduce y coprotagoniza con De la Maza. La dirección de la obra de Norman corresponde a Gerardo Malla y la adaptación a la escena la firma Miguel Sierra.
«Madre, voy a matarme». Es la frase que desencadena el drama y que marca el diálogo entre Jessie y su progenitora. Las tormentosas relaciones entre madre e hija que la dramaturga estadounidense retrató en 1983 vuelve a los escenarios de la capital, en este caso al Alameda –la obra se estrenó en septiembre pasado en el Cervantes–, con un montaje denso y profundo que saca a escena ‘las tripas’ de los personajes.
Sentimientos
En los años ochenta, Mari Carrillo y Concha Velasco habían representado este texto del que Cervantes compró los derechos y, tras «manosearlo» para «cambiar algunos términos que sonaban antiguos», lo ha llevado a escena con la intención de dar «una imagen de cara lavada, a pecho descubierto y en la que no hay buenas posturas, sino los sentimientos de dos seres humanos que debaten». Carmen de la Maza cree que el principal problema en la relación entre esta madre y su hija «es que no se gustan, no se quieren y de ahí vienen todas las irritaciones de estos personajes, una dice blanco y la otra dice ¿por qué? Hay una falta total de entendimiento, de manera de ver la vida y eso crea los conflictos». Intensa relación que actoralmente se traduce en «un trabajo muy duro, muy intenso, de encontrarnos y ver qué camino se tomaba».
La función terapéutica de esta obra puede trasladarse también al espectador «porque están acostumbrando a ver cosas sencillas, simples, de entretenimiento, con las que salen del teatro comentando lo bonito del montaje o qué guapa estaba tal actriz, pero no han visto con los ojos interiores otras cosas que hay. Y en esta obra se dan momentos muy reconocibles en la relación humana. No hablo ya de madre-hija, sino también de las que se pueden dar entre hermanos, en una pareja, situaciones de incomprensión, en las que no se escuchan porque no quieren o porque no saben. Creo que el público sale de ‘Buenas noches, madre’ con reflexiones, con dudas o, incluso, con discusión entre ellos. Lo que quiero decir es que no hacemos una función de evasión, es más de pensar y de comentarios a la salida».
Las tensas relaciones madre e hija, en un drama profundoDice el director de la pieza, Gerardo Malla, «que en la programación española no abundan obras como ésta, algo que indica desconfianza o pereza por parte de las empresas productoras y no sé si también del público hacia el teatro de conflictos, de personajes, de tensiones y situaciones cuyo soporte principal lo constituye la palabra y la fuerza de los intérpretes».
La obra, a pesar estar escrita y protagonizada por mujeres, tiene «un gran protagonismo de lo masculino, que esta muy presente en la actitud machista de la madre y en las figuras ausentes del padre y el ex marido», resume la actriz malagueña.
Remedios Cervantes, Miss España en el año 1986, se adentró en el mundo de la interpretación con la serie de televisión ‘Arrayán’, de Canal Sur, y con piezas teatrales como ‘Hipotecados’. te montaje, obra con la que Marsha Norman obtuvo el Pulitzer en 1983.




     La propia escritora que se atrevió a escribir un drama de tan cruda dureza, decora para sacar de Brodway y posteriormente del off-Brodway y ofrecerla a un público más amplio. Marsha Norman, tras ganar el Pulitzer de drama en 1983 actualiza, pero dándole continuidad a la obra de teatro ya que el director, Tom Moore, será el mismo. Pasó tan desapercibida que no se llegó a estrenar en cine sino que podemos disfrutarla a través del vídeo. 






miércoles, 17 de mayo de 2017

"Cáscara de nuez" de Ian McEwan.


     No hace falta ninguna justificación para disfrutar de las descripciones detalladas y generadoras de contexto de Ian McEwan. En esta ocasión realiza algo más que un ejercicio de estilo al ni siquiera pretender justificar al narrador. En este caso no sólo no se justifica sino que es imposible hacerlo ya que se trata de un no-nacido, de un feto que describe (imposible) hasta lo que no ve, para colmo, no sólo describe, sino que incluso participa activamente en una acción de intriga.
    El vínculo con la realidad, a través de la madre, es fundamentalmente biológico, en especial se ejemplifica en las intoxicaciones alcohólicas. Pero desde esta base llega a tener una actuación activa en la resolución de la trama criminal. Trama ambientada con unos toques eróticos.
              Interesante es la transgresión de la maternidad, tradicionalmente asociada a la bondad, que en este caso cae en la mentira, el crimen y, en especial, la estupidez. Todo esto apenas justificado por el placer sexual que le ofrece un personaje que sólo tiene eso que ofrecer. La adicción sexual en el que cae no es sino una manifestación más de la simpleza que no se sustenta ni siquiera en el amor sin justificación. Amor injustificado el que siente el padre por una madre que no es sino eso.





      

viernes, 28 de abril de 2017

"Y tu no regresaste" de Marceline Loridan-Ivens.



 Babelia, separata literaria de 

El País nos introduce el libro de la tertulia de la competencia.




Carta al padre

Loridan-Ivens hace frente al triunfalismo francés para señalar una posguerra “amnésica y antisemita".





Carta al padre

El pequeño libro de Marceline Loridan-Ivens reúne algunas impresiones y recuerdos de su deportación a Auschwitz-Birkenau cuando contaba 15 años. Esta autobiografía en forma de carta a su padre, con el que fue detenida en 1944 y al que sobrevivió (de ahí el título del libro), sirve de respuesta emocionada a la nota que él consiguió hacerle llegar estando los dos ya recluidos, con el peligro que ello entrañaba. Por otro lado, desde el punto de vista histórico, se enmarca en el revisionismo sobre el papel que desempeñó Francia durante la II Guerra Mundial.
Frente al relato triunfalista que se construyó al terminar la contienda, según el cual el país se había liberado gracias a una resistencia prodigiosa, los revisionistas han subrayado la colaboración con los alemanes, y no solo la del Gobierno títere de Vichy (la llamada Francia Libre).Para la autora fue “una posguerra amnésica y antisemita que se regodeaba en el cuento de una Francia heroica, y que hundía cada uno de mis recuerdos a golpe de negación”. Cabe interpretar Y tú no regresaste como un acto de rebeldía individual, de reivindicación de la memoria íntima frente a la historia pública que se transformó en relato oficial y que ha prevalecido entre los franceses.
Sin embargo, el libro es mínimo —tal vez en aras del lirismo— y pasa por alto muchos detalles que creo que a los lectores nos hubiera gustado conocer sobre la vida de la narradora. Con ellos el volumen se habría parecido más a un clásico del género como Si esto es un hombre, de Primo Levi, y menos a las llamadas misery memoirs. El trasfondo es igualmente turbador. La voz constante de la narradora avanza hasta llegar a la conclusión de que el “mundo es un mosaico horrendo de comunidades y religiones empujadas a los extremos. Y cuanto más se acalora, más avanza el oscurantismo y más apunta hacia nosotros, los judíos. Ahora sé que el antisemitismo es un elemento permanente”.
Es un campo de concentración no sorprende, pero tampoco reviste autoridad más allá de la que le dan los sentimientos. La elevación del antisemitismo a la categoría de universal solo se justifica por esa sinécdoque voluntariosa de la historia que va logrando que en planes de estudio y legislaciones se sustituya una parte de la historia (el Holocausto) por el todo en que se enmarca (la II Guerra Mundial). Así lo explicaba en estas páginas un escritor israelí no hace muchas semanas: “Hemos construido un muro y vivimos dentro con una fuerte sensación de paranoia que nos lleva a ver amenazas vitales por todas partes”. Loridan-Ivens tiene razones sobradas para ver amenazas, y es penoso constatar una vez más que el nazismo logró desasimilar por completo a los judíos europeos que lo sobrevivieron y, probablemente, también a sus descendientes. Esta triste epístola da cuenta de ello.

Y tú no regresaste. Marceline Loridan-Ivens. Traducción de José Manuel Fajardo. Salamandra. Barcelona, 2015. 92 páginas. 14,95 euros.
      Hace mucho tiempo que no leo para aprender nada, pero a pesar de mi carencia de intenciones formativas, las lecturas parecen hacen  más compleja mi comprensión de la realidad. Hace tiempo que leo por y para el disfrute, por lo que una novela-carta sobre los campos de exterminio no parece una invitación interesante. De entre los placeres de la lectura me parece a destacar el de re-vivir emociones que me hacen re-vivir en mí otras vidas que me hacen compleja una realidad de la que podría ser plana a formar  valles y montañas para disfrutar en sus angosturas. Alberto se mereció el respeto de seguir su sugerencia de leer lo que parece una obra dentro otro subgénero: el homenaje novelado a la muerte de un progenitor con recreación del contexto histórico. Milena Busquets con También esto pasará o Hector Abad Faciolince con El olvido que seremos nos ofrecían sus emociones, sin recargar las tintas, en un contexto histórico determinado y descrito.
    

miércoles, 19 de abril de 2017

Incendios.

      Nieves me comentó la película Incendies. Le resultó sorprendente y sugerente pero a mí no me dejo especial recuerdo. Carolina nos invitó a verla en la su casa. Tras muchos intentos, frustrados por el cansancio y el sueño producido por la horizontalidad, puede ver la peli.
       Denis Villeneuve dirige una preciosa película que encuadra en unos paisajes muy abiertos una historia, varias historias, que tras un adelgazamiento de la obra original (lo comprobaríamos más tarde) no se descentra de los temas principales ni pierde la intriga ni la sorpresa de su acción. La película sugiere, pero en esas sugerencias quizás se pierda algo de la riqueza de matices que puede ofrecernos. A cambio nos muestra imágenes de fuerza estética que transmiten el contexto sin abusar de efectismos innecesarios.
      Pepa, motivada por la película sugirió la idea de ir al Teatro Guimerá a ver la obra de teatro. Ahí descubrimos que se trata de una obra dramática original escrita por, para y desde el teatro. Nuria Spert utiliza su profesionalidad y un apuesta en escena nada aparatosa pero muy efectiva para realizar los subrayados dramáticos que el teatro requiere y que, debido a la sobredosis cotidiana de material audiovisual, nos puede resultar excesivo, incluido el precio de la entrada. Estrenada en territorio español por primera vez en catalán, la pudimos ver en su versión castellana con Laia Marull, Ramón Barea, el tinerfeño Álex García... y pronto podremos ver Forêst, la siguiente de la trilogía.
        Wadji Mouawad nos presenta sus experiencias trágicas en su Líbano natal desde un neutro Canadá en el que desarrolla, crece y madura sus obras de creación de forma colectiva. Lo reposado de la lectura parece que supera en la capacidad de suscitar reflexiones serenas a los demás medios en que otros recursos técnicos y dramáticos no parecen llegar a poder hacer la competencia al lápiz y papel. La obra parece organizarse mediante la oposición de personajes con o sin otro personaje que hace de bisagra, de esta manera las ideas se desarrollan mediante un diálogo socrático en el que la oposición genera el descubrimiento del conocimiento y, así, el desarrollo de la obra. Ya leemos Forèst y Littoral con los que Incendies forma la trilogía.






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Presentamos la novela de la próxima tertulia mediante la nota de prensa de Europa Press:

Foenkinos novela 'La biblioteca de los libros rechazados': "En literatura, no puedes tener éxito solo con márketing"


     

El escritor David Foenkinos vuelve al humor con su novela 'La biblioteca de los libros rechazados' (Alfaguara), en la que reflexiona sobre el éxito literario y la imposibilidad de alcanzarlo "únicamente con márketing".
Foenkinos abandona el tono serio de su anterior obra 'Charlotte' para abordar un hecho imaginado "pero que no sería descabellado" que pudiera suceder en nuestros días. El pizzero Henri Pick fallece, dejando como legado la novela 'Las últimas horas de una historia de amor', un libro que terminará convertido en 'best seller' gracias a la labor de la joven editora Delphine.
Lo curioso de este éxito póstumo es que Pick no leyó ningún solo libro en su vida y tendrá que ser su viuda Madeleine la que dé la cara para defender su obra ante las sospechas de que finalmente el pizzero no fuera el autor de esta obra maestra.
La historia recuerda a otros libros que alcanzaron fama y ventas por circunstancias parecidas, en especial 'La conjura de los necios' de John Kennedy Toole, que aparece en las páginas de la novela. "Son historias que se repiten en el tiempo, no solo de nuestra época: a los lectores les ha interesado siempre la historia que hay detrás de los libros", ha indicado.
Foenkinos ha destacado en un encuentro con periodistas que la figura que inspiró este trabajo fue la de la fotógrafa Vivian Maier, una cuidadora de niños que fotografió a miles de personas y nunca tuvo el reconocimiento artístico hasta años después de su muerte.
"Vivimos en un mundo en el que parece que uno tenga que ser conocido, salir a la luz...Cuando preguntas a un adolescente qué quiere ser de mayor, te dice que famoso, pero es que eso no es una profesión. Al ver la obra de Maier, te das cuenta de que era una fotógrafa extraordinaria y nunca intentó exponer su obra: la creación tiene que ser una necesidad personal", ha lamentado.


LITERATURA Y VIDA
Foenkinos ha escrito este libro teniendo en cuenta que "nunca" le han rechazado ningún manuscrito, lo que supone que hablar de rechazos editoriales para él sea "como escribir sobre la felicidad en el amor cuando uno es desgraciado". "Hasta los 16 años no tuve ningún contacto con la literatura y, a raíz de una grave enfermedad, comencé a interesarme. Seis años después, Gallimard aceptaba mi primer manuscrito, ha explicado.
En cualquier caso, el escritor francés tuvo claro a raíz de esa enfermedad que los libros no son "lo único importante en la vida" y, por lo tanto, no es el éxito lo que más le preocupa. "Vives mejor con el éxito que con el fracaso, está claro, pero la literatura es menos importante que la vida. Prefiero a mis hijos que a la literatura, por ejemplo", ha defendido.

COMIENDO UNA PIZZA
Aún así, el autor sí que tiene alguna obra que le ha "cambiado la vida", como ocurrió con Charlotte Salomon, inspiración de su anterior libro. "Trabajé de forma obsesiva durante diez años en esta artista olvidada y mis libros antes de 'Charlotte' eran de manera diferente. Ahora quería algo más ligero y durante un año pensé que iba a ser mi último libro, pero un día comiendo una pizza todo volvió a funcionar", ha bromeado.
Al igual que con 'La delicadeza', esta novela tendrá su adaptación en la gran pantalla, pero no contará con la participación del propio Foenkinos como en la anterior. Preguntado por su biblioteca, el autor ha admitido que tiene "miles" de ejemplares, de los que muchos "nunca serán leídos" por él. "Cuando uno es joven quiere conocerlo todo, pero es una ambición imposible. Ahora leo menos y releo las cosas que me gustan", ha concluido.





    Tras leer la novela, sin pretender adelantar nada que pueda fastidiar la lectura, me gustaría describir el tono buenista de subrayado de los buenos sentimientos y optimismo ante la vida, el ser humano y el futuro. Esto lo resumió Isabel diciendo que en esta novela todos consiguen lo que quieren(creo que alguno se queda soltero pero con buenas perspectivas de futuro). Aunque parezcan objeciones, no lo son, sino que constituyen los ingredientes que este novelista (en La delicadeza también cineasta) entremezcla en esta más elaborada ficción con el fondo de los temas del marketing, la fama, el éxito, los deseos y, algo muy diferente, los caprichos. 
     En la nota de prensa de Europa Press que más arriba publicamos el autor nos descubre la importancia cen el proceso creativo de una pizza, una cotidiana comida, y el personaje inspirador de Vivian Maier. Esta cuidadora de niños anónima que nos legó una inmensidad de obras de arte en forma de fotografías que nunca expuso y que en muchos casos incluían, de forma modesta, su propia imagen nunca como centro de la no pretenciosa obra de arte.





"Nunca olvides que te quiero" de Delphine Bertholon

     A veces me sale por la boca lo que ni siquiera tengo en la cabeza. Tras tantos te quieros, más si están en los títulos de los libros, la repugnancia por el dulzor excesivo me hizo decir fuerte mierda a un alumno que me dijo que se estaba leyendo este libro. Ante la evidente ofensa al buen gusto literario de Lenny y su sugerencia no me quedó otro remedio que leerme la supuesta fuerte mierda. 
      Los personajes no sólo son sugerentes, sino que incluso lo son más en la medida en que no son sometidos a situaciones extremas. Así la joven secuestrada nos muestra en su situación de presión los complejos y carencias afectivas de su secuestrador. El síndrome de Estocolmo se manifiesta en cierta simpatía por el secuestrador, sin abusar de esto, y comprensión por las dificultades que le impiden un desarrollo afectivo que no limite su capacidad de felicidad. Las producciones artísticas de la protagonista nos muestra como se desarrolla su vida interior para compensar las presiones externas.
     La madre que echa de menos a su hija escribe largas cartas que alimentan su fe en un futuro encuentro al tiempo que relatan las relaciones con su pareja (un eros y thanatos intenso y productivo) y con su padre que sufre con un dolor especial la ausencia de su nieta.
        El personaje que no parece tener una relación directa con la víctima es el que nos ofrece una visión de cierta distancia respecto a los sucesos. Así las peripecias afectivas y amorosas le dan un tono más heterogéneo al relato al tiempo que nos ofrece una antítesis de la joven secuestrada que vive su libertad y crea un futuro en el que podrían coincidir varios de los personajes descritos.