miércoles, 24 de mayo de 2017

"Buenas noches madre"


María José me propone la lectura de una obra de teatro por segunda vez. Tras Incendios leo con curiosidad este diálogo. Dos personajes femeninos se enfrentan a su realidad a lo largo de una noche en tiempo real, con propuesta de reloj en el escenario. La aparente simplicidad del planteamiento no esconde la complejidad de dos biografías que contienen alguna más. Así nos adentramos en un mundo que no ofrece salidas.




 Mari Carrillo y Concha Velasco estrenan 
hoy en Madrid 'Buenas noches, madre'.



Madrid 14 de septiembre de 1984.
Buenas noches, madre, un drama que reúne a las actrices Mari Carrillo y Concha Velasco, se estrena esta noche en Madrid, en el teatro Reina Victoria. La obra, basada en Night, mother, de la escritora norteamericana Marsha Norman, y premio Pulitzer de 1983, está centrada en la relación de dos mujeres, una madre y una hija, enfrentadas ante la decisión de suicidio de esta última.
La versión castellana de esta pieza dramática ha sido realizada por el autor teatral Miguel Sierra, quien se ha enfrentado por primera vez con este tipo de trabajo de adaptación. Buenas noches, madre fue representada en Broadway la pasada temporada teatral con muy buena acogida de la crítica. Se estrenó hace unas semanas en Gijón y luego ha sido presentada en Vitoria, San Sebastián, Bilbao, Oviedo y Valladolid.La obra, dirigida por Ángel García Moreno, ha sido abordada con gran realismo, sin artificios. Una obra que ocasiona a las actrices un gran desgaste físico y psicológico. Concha Velasco ha declarado que la obra le demanda mucho trabajo, que le deprime y le cambia el carácter, «sencillamente porque el personaje es una mujer normal". El realismo y carácter de esta pieza se centran en una tensa situación que "bien podría estar ocurriendo a nuestros vecinos", comentó el director García Moreno. Concha Velasco considera que el papel que desempeña en esta obra como Jessie Cates es más importante que el que hizo como santa Teresa de Jesús.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de septiembre de 1984



En sur.es nos aparece el comentario de otra 

TEATRO
Las tensas relaciones madre e hija, en un drama profundo
Remedios Cervantes se despide hoy de los escenarios malagueños con este montaje, obra con la que Marsha Norman obtuvo el Pulitzer en 1983


21.05.08 - 08:39 - 
La norteamericana Marsha Norman obtuvo con ‘Buenas noches madre’ el premio Pulitzer en 1983. En España la montaron poco después las actrices Mari Carrillo y Concha Velasco. Veinte años más tarde vuelve a los escenarios con Carmen de la Maza y Remedios Cervantes, responsables de encarnar a una madre y su hija en plena crisis e incapaces de afrontar una situación para ellas insostenible.
La actriz y modelo malagueña ha debutado como empresaria teatral con este montaje que coproduce y coprotagoniza con De la Maza. La dirección de la obra de Norman corresponde a Gerardo Malla y la adaptación a la escena la firma Miguel Sierra.
«Madre, voy a matarme». Es la frase que desencadena el drama y que marca el diálogo entre Jessie y su progenitora. Las tormentosas relaciones entre madre e hija que la dramaturga estadounidense retrató en 1983 vuelve a los escenarios de la capital, en este caso al Alameda –la obra se estrenó en septiembre pasado en el Cervantes–, con un montaje denso y profundo que saca a escena ‘las tripas’ de los personajes.
Sentimientos
En los años ochenta, Mari Carrillo y Concha Velasco habían representado este texto del que Cervantes compró los derechos y, tras «manosearlo» para «cambiar algunos términos que sonaban antiguos», lo ha llevado a escena con la intención de dar «una imagen de cara lavada, a pecho descubierto y en la que no hay buenas posturas, sino los sentimientos de dos seres humanos que debaten». Carmen de la Maza cree que el principal problema en la relación entre esta madre y su hija «es que no se gustan, no se quieren y de ahí vienen todas las irritaciones de estos personajes, una dice blanco y la otra dice ¿por qué? Hay una falta total de entendimiento, de manera de ver la vida y eso crea los conflictos». Intensa relación que actoralmente se traduce en «un trabajo muy duro, muy intenso, de encontrarnos y ver qué camino se tomaba».
La función terapéutica de esta obra puede trasladarse también al espectador «porque están acostumbrando a ver cosas sencillas, simples, de entretenimiento, con las que salen del teatro comentando lo bonito del montaje o qué guapa estaba tal actriz, pero no han visto con los ojos interiores otras cosas que hay. Y en esta obra se dan momentos muy reconocibles en la relación humana. No hablo ya de madre-hija, sino también de las que se pueden dar entre hermanos, en una pareja, situaciones de incomprensión, en las que no se escuchan porque no quieren o porque no saben. Creo que el público sale de ‘Buenas noches, madre’ con reflexiones, con dudas o, incluso, con discusión entre ellos. Lo que quiero decir es que no hacemos una función de evasión, es más de pensar y de comentarios a la salida».
Las tensas relaciones madre e hija, en un drama profundoDice el director de la pieza, Gerardo Malla, «que en la programación española no abundan obras como ésta, algo que indica desconfianza o pereza por parte de las empresas productoras y no sé si también del público hacia el teatro de conflictos, de personajes, de tensiones y situaciones cuyo soporte principal lo constituye la palabra y la fuerza de los intérpretes».
La obra, a pesar estar escrita y protagonizada por mujeres, tiene «un gran protagonismo de lo masculino, que esta muy presente en la actitud machista de la madre y en las figuras ausentes del padre y el ex marido», resume la actriz malagueña.
Remedios Cervantes, Miss España en el año 1986, se adentró en el mundo de la interpretación con la serie de televisión ‘Arrayán’, de Canal Sur, y con piezas teatrales como ‘Hipotecados’. te montaje, obra con la que Marsha Norman obtuvo el Pulitzer en 1983.

miércoles, 17 de mayo de 2017

"Cáscara de nuez" de Ian McEwan.


     No hace falta ninguna justificación para disfrutar de las descripciones detalladas y generadoras de contexto de Ian McEwan. En esta ocasión realiza algo más que un ejercicio de estilo al ni siquiera pretender justificar al narrador. En este caso no sólo no se justifica sino que es imposible hacerlo ya que se trata de un no-nacido, de un feto que describe (imposible) hasta lo que no ve, para colmo, no sólo describe, sino que incluso participa activamente en una acción de intriga.
    El vínculo con la realidad, a través de la madre, es fundamentalmente biológico, en especial se ejemplifica en las intoxicaciones alcohólicas. Pero desde esta base llega a tener una actuación activa en la resolución de la trama criminal. Trama ambientada con unos toques eróticos.
              Interesante es la transgresión de la maternidad, tradicionalmente asociada a la bondad, que en este caso cae en la mentira, el crimen y, en especial, la estupidez. Todo esto apenas justificado por el placer sexual que le ofrece un personaje que sólo tiene eso que ofrecer. La adicción sexual en el que cae no es sino una manifestación más de la simpleza que no se sustenta ni siquiera en el amor sin justificación. Amor injustificado el que siente el padre por una madre que no es sino eso.





      

viernes, 28 de abril de 2017

"Y tu no regresaste" de Marceline Loridan-Ivens.



 Babelia, separata literaria de 

El País nos introduce el libro de la tertulia de la competencia.




Carta al padre

Loridan-Ivens hace frente al triunfalismo francés para señalar una posguerra “amnésica y antisemita".





Carta al padre

El pequeño libro de Marceline Loridan-Ivens reúne algunas impresiones y recuerdos de su deportación a Auschwitz-Birkenau cuando contaba 15 años. Esta autobiografía en forma de carta a su padre, con el que fue detenida en 1944 y al que sobrevivió (de ahí el título del libro), sirve de respuesta emocionada a la nota que él consiguió hacerle llegar estando los dos ya recluidos, con el peligro que ello entrañaba. Por otro lado, desde el punto de vista histórico, se enmarca en el revisionismo sobre el papel que desempeñó Francia durante la II Guerra Mundial.
Frente al relato triunfalista que se construyó al terminar la contienda, según el cual el país se había liberado gracias a una resistencia prodigiosa, los revisionistas han subrayado la colaboración con los alemanes, y no solo la del Gobierno títere de Vichy (la llamada Francia Libre).Para la autora fue “una posguerra amnésica y antisemita que se regodeaba en el cuento de una Francia heroica, y que hundía cada uno de mis recuerdos a golpe de negación”. Cabe interpretar Y tú no regresaste como un acto de rebeldía individual, de reivindicación de la memoria íntima frente a la historia pública que se transformó en relato oficial y que ha prevalecido entre los franceses.
Sin embargo, el libro es mínimo —tal vez en aras del lirismo— y pasa por alto muchos detalles que creo que a los lectores nos hubiera gustado conocer sobre la vida de la narradora. Con ellos el volumen se habría parecido más a un clásico del género como Si esto es un hombre, de Primo Levi, y menos a las llamadas misery memoirs. El trasfondo es igualmente turbador. La voz constante de la narradora avanza hasta llegar a la conclusión de que el “mundo es un mosaico horrendo de comunidades y religiones empujadas a los extremos. Y cuanto más se acalora, más avanza el oscurantismo y más apunta hacia nosotros, los judíos. Ahora sé que el antisemitismo es un elemento permanente”.
Es un campo de concentración no sorprende, pero tampoco reviste autoridad más allá de la que le dan los sentimientos. La elevación del antisemitismo a la categoría de universal solo se justifica por esa sinécdoque voluntariosa de la historia que va logrando que en planes de estudio y legislaciones se sustituya una parte de la historia (el Holocausto) por el todo en que se enmarca (la II Guerra Mundial). Así lo explicaba en estas páginas un escritor israelí no hace muchas semanas: “Hemos construido un muro y vivimos dentro con una fuerte sensación de paranoia que nos lleva a ver amenazas vitales por todas partes”. Loridan-Ivens tiene razones sobradas para ver amenazas, y es penoso constatar una vez más que el nazismo logró desasimilar por completo a los judíos europeos que lo sobrevivieron y, probablemente, también a sus descendientes. Esta triste epístola da cuenta de ello.

Y tú no regresaste. Marceline Loridan-Ivens. Traducción de José Manuel Fajardo. Salamandra. Barcelona, 2015. 92 páginas. 14,95 euros.
      Hace mucho tiempo que no leo para aprender nada, pero a pesar de mi carencia de intenciones formativas, las lecturas parecen hacen  más compleja mi comprensión de la realidad. Hace tiempo que leo por y para el disfrute, por lo que una novela-carta sobre los campos de exterminio no parece una invitación interesante. De entre los placeres de la lectura me parece a destacar el de re-vivir emociones que me hacen re-vivir en mí otras vidas que me hacen compleja una realidad de la que podría ser plana a formar  valles y montañas para disfrutar en sus angosturas. Alberto se mereció el respeto de seguir su sugerencia de leer lo que parece una obra dentro otro subgénero: el homenaje novelado a la muerte de un progenitor con recreación del contexto histórico. Milena Busquets con También esto pasará o Hector Abad Faciolince con El olvido que seremos nos ofrecían sus emociones, sin recargar las tintas, en un contexto histórico determinado y descrito.
    

miércoles, 19 de abril de 2017

Incendios.

      Nieves me comentó la película Incendies. Le resultó sorprendente y sugerente pero a mí no me dejo especial recuerdo. Carolina nos invitó a verla en la su casa. Tras muchos intentos, frustrados por el cansancio y el sueño producido por la horizontalidad, puede ver la peli.
       Denis Villeneuve dirige una preciosa película que encuadra en unos paisajes muy abiertos una historia, varias historias, que tras un adelgazamiento de la obra original (lo comprobaríamos más tarde) no se descentra de los temas principales ni pierde la intriga ni la sorpresa de su acción. La película sugiere, pero en esas sugerencias quizás se pierda algo de la riqueza de matices que puede ofrecernos. A cambio nos muestra imágenes de fuerza estética que transmiten el contexto sin abusar de efectismos innecesarios.
      Pepa, motivada por la película sugirió la idea de ir al Teatro Guimerá a ver la obra de teatro. Ahí descubrimos que se trata de una obra dramática original escrita por, para y desde el teatro. Nuria Spert utiliza su profesionalidad y un apuesta en escena nada aparatosa pero muy efectiva para realizar los subrayados dramáticos que el teatro requiere y que, debido a la sobredosis cotidiana de material audiovisual, nos puede resultar excesivo, incluido el precio de la entrada. Estrenada en territorio español por primera vez en catalán, la pudimos ver en su versión castellana con Laia Marull, Ramón Barea, el tinerfeño Álex García... y pronto podremos ver Forêst, la siguiente de la trilogía.
        Wadji Mouawad nos presenta sus experiencias trágicas en su Líbano natal desde un neutro Canadá en el que desarrolla, crece y madura sus obras de creación de forma colectiva. Lo reposado de la lectura parece que supera en la capacidad de suscitar reflexiones serenas a los demás medios en que otros recursos técnicos y dramáticos no parecen llegar a poder hacer la competencia al lápiz y papel. La obra parece organizarse mediante la oposición de personajes con o sin otro personaje que hace de bisagra, de esta manera las ideas se desarrollan mediante un diálogo socrático en el que la oposición genera el descubrimiento del conocimiento y, así, el desarrollo de la obra. Ya leemos Forèst y Littoral con los que Incendies forma la trilogía.






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Presentamos la novela de la próxima tertulia mediante la nota de prensa de Europa Press:

Foenkinos novela 'La biblioteca de los libros rechazados': "En literatura, no puedes tener éxito solo con márketing"


     

El escritor David Foenkinos vuelve al humor con su novela 'La biblioteca de los libros rechazados' (Alfaguara), en la que reflexiona sobre el éxito literario y la imposibilidad de alcanzarlo "únicamente con márketing".
Foenkinos abandona el tono serio de su anterior obra 'Charlotte' para abordar un hecho imaginado "pero que no sería descabellado" que pudiera suceder en nuestros días. El pizzero Henri Pick fallece, dejando como legado la novela 'Las últimas horas de una historia de amor', un libro que terminará convertido en 'best seller' gracias a la labor de la joven editora Delphine.
Lo curioso de este éxito póstumo es que Pick no leyó ningún solo libro en su vida y tendrá que ser su viuda Madeleine la que dé la cara para defender su obra ante las sospechas de que finalmente el pizzero no fuera el autor de esta obra maestra.
La historia recuerda a otros libros que alcanzaron fama y ventas por circunstancias parecidas, en especial 'La conjura de los necios' de John Kennedy Toole, que aparece en las páginas de la novela. "Son historias que se repiten en el tiempo, no solo de nuestra época: a los lectores les ha interesado siempre la historia que hay detrás de los libros", ha indicado.
Foenkinos ha destacado en un encuentro con periodistas que la figura que inspiró este trabajo fue la de la fotógrafa Vivian Maier, una cuidadora de niños que fotografió a miles de personas y nunca tuvo el reconocimiento artístico hasta años después de su muerte.
"Vivimos en un mundo en el que parece que uno tenga que ser conocido, salir a la luz...Cuando preguntas a un adolescente qué quiere ser de mayor, te dice que famoso, pero es que eso no es una profesión. Al ver la obra de Maier, te das cuenta de que era una fotógrafa extraordinaria y nunca intentó exponer su obra: la creación tiene que ser una necesidad personal", ha lamentado.


LITERATURA Y VIDA
Foenkinos ha escrito este libro teniendo en cuenta que "nunca" le han rechazado ningún manuscrito, lo que supone que hablar de rechazos editoriales para él sea "como escribir sobre la felicidad en el amor cuando uno es desgraciado". "Hasta los 16 años no tuve ningún contacto con la literatura y, a raíz de una grave enfermedad, comencé a interesarme. Seis años después, Gallimard aceptaba mi primer manuscrito, ha explicado.
En cualquier caso, el escritor francés tuvo claro a raíz de esa enfermedad que los libros no son "lo único importante en la vida" y, por lo tanto, no es el éxito lo que más le preocupa. "Vives mejor con el éxito que con el fracaso, está claro, pero la literatura es menos importante que la vida. Prefiero a mis hijos que a la literatura, por ejemplo", ha defendido.

COMIENDO UNA PIZZA
Aún así, el autor sí que tiene alguna obra que le ha "cambiado la vida", como ocurrió con Charlotte Salomon, inspiración de su anterior libro. "Trabajé de forma obsesiva durante diez años en esta artista olvidada y mis libros antes de 'Charlotte' eran de manera diferente. Ahora quería algo más ligero y durante un año pensé que iba a ser mi último libro, pero un día comiendo una pizza todo volvió a funcionar", ha bromeado.
Al igual que con 'La delicadeza', esta novela tendrá su adaptación en la gran pantalla, pero no contará con la participación del propio Foenkinos como en la anterior. Preguntado por su biblioteca, el autor ha admitido que tiene "miles" de ejemplares, de los que muchos "nunca serán leídos" por él. "Cuando uno es joven quiere conocerlo todo, pero es una ambición imposible. Ahora leo menos y releo las cosas que me gustan", ha concluido.





    Tras leer la novela, sin pretender adelantar nada que pueda fastidiar la lectura, me gustaría describir el tono buenista de subrayado de los buenos sentimientos y optimismo ante la vida, el ser humano y el futuro. Esto lo resumió Isabel diciendo que en esta novela todos consiguen lo que quieren(creo que alguno se queda soltero pero con buenas perspectivas de futuro). Aunque parezcan objeciones, no lo son, sino que constituyen los ingredientes que este novelista (en La delicadeza también cineasta) entremezcla en esta más elaborada ficción con el fondo de los temas del marketing, la fama, el éxito, los deseos y, algo muy diferente, los caprichos. 
     En la nota de prensa de Europa Press que más arriba publicamos el autor nos descubre la importancia cen el proceso creativo de una pizza, una cotidiana comida, y el personaje inspirador de Vivian Maier. Esta cuidadora de niños anónima que nos legó una inmensidad de obras de arte en forma de fotografías que nunca expuso y que en muchos casos incluían, de forma modesta, su propia imagen nunca como centro de la no pretenciosa obra de arte.





"Nunca olvides que te quiero" de Delphine Bertholon

     A veces me sale por la boca lo que ni siquiera tengo en la cabeza. Tras tantos te quieros, más si están en los títulos de los libros, la repugnancia por el dulzor excesivo me hizo decir fuerte mierda a un alumno que me dijo que se estaba leyendo este libro. Ante la evidente ofensa al buen gusto literario de Lenny y su sugerencia no me quedó otro remedio que leerme la supuesta fuerte mierda. 
      Los personajes no sólo son sugerentes, sino que incluso lo son más en la medida en que no son sometidos a situaciones extremas. Así la joven secuestrada nos muestra en su situación de presión los complejos y carencias afectivas de su secuestrador. El síndrome de Estocolmo se manifiesta en cierta simpatía por el secuestrador, sin abusar de esto, y comprensión por las dificultades que le impiden un desarrollo afectivo que no limite su capacidad de felicidad. Las producciones artísticas de la protagonista nos muestra como se desarrolla su vida interior para compensar las presiones externas.
     La madre que echa de menos a su hija escribe largas cartas que alimentan su fe en un futuro encuentro al tiempo que relatan las relaciones con su pareja (un eros y thanatos intenso y productivo) y con su padre que sufre con un dolor especial la ausencia de su nieta.
        El personaje que no parece tener una relación directa con la víctima es el que nos ofrece una visión de cierta distancia respecto a los sucesos. Así las peripecias afectivas y amorosas le dan un tono más heterogéneo al relato al tiempo que nos ofrece una antítesis de la joven secuestrada que vive su libertad y crea un futuro en el que podrían coincidir varios de los personajes descritos.

martes, 7 de febrero de 2017

Esperando a los bárbaros.

Esperando a los bárbaros 


Constantino Kavafis.
-¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan.
-¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.
-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto
y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,
está sentado, solemne y ciñendo su corona?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó,
para entregárselo, un pergamino. En él
muchos títulos y dignidades hay escritos.
-¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron
hoy con rojas togas bordadas;
por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;
por qué empuñan hoy preciosos báculos
en plata y oro magníficamente cincelados?
Porque hoy llegarán los bárbaros;
y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.
-¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores
a echar sus discursos y decir sus cosas?
Porque hoy llegarán los bárbaros y
les fastidian la elocuencia y los discursos.
-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto
y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)
¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.
¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.


   Los bárbaros no sólo han llegado, es que somos nosotros. Para celebrarlo Pepa me hace un doble regalo en forma de libro del poema ilustrado y novela. Tres radiografías en forma de obras artísticas de la barbarie cada vez menos larvada.

     La invitación de Kavafis al viaje continuo y sin escala ni retorno a una Itaca que nos hace humanos, se torna, en este de los 154 poemas que escribiría y aprobaría, en una advertencia de la necesidad de higiene con nosotros mismos. La necesidad de revisarnos de forma continua para asumir la incomodidad de las dudas que nos alejen de las certezas despóticas. Viaje a una Itaca que aunque inalcanzable su búsqueda nos hace humanos. La espera en el foro, los senadores a la espera de instrucciones bárbaras, justicia y rey esperan y dan la bienvenida, ... pero no aparecen, ni falta que hace, su espera es la barbarie. Sólo los bárbaros, lo nuevo, podrá enfrentarse a la barbarie.

     Esta edición de Reino de Cordelia del 2016 es prologada por Luis Alberto de Cuenca destacando, de forma breve y precisa, los 125 historiadores que tenía la voz de Kavafis y relacionándolo con otras obras. La ilustraciones de M.A. Martín dan cuerpo y volumen a un poema que se ve así propiamente ilustrado de forma sencilla y con escasos colores y mucho blanco,  muy divertidos.






     Coetze interpreta sus propios bárbaros, experiencias históricas le sobraran de Sudáfrica, mediante un simbolismo que le permite huir de cualquier posible censura y lo libera para desatar un torbellinos de reflexiones, mucho más profundas de lo que en una primera lectura parecen, sobre muchísimos temas. El tema que parece predominar, ¡cómo no va ser menos tratándose de los bárbaros!, es el otro desde la arrogancia del poderos que imposibilita una verdadera comunicación racional más allá de lo puramente sensorial. Pude que ésta sea la única comunicación posible y que aquella racional y, por lo tanto, lingüística no sea sino una manera de camuflar relaciones de poder. El amor, compañerismo, valores militares, justicia...se ven envueltos por unos ambientes minuciosamente descritos en sus aspectos físicos y climáticos hasta el punto que generan una irrealidad propia del simbolismo ya mencionado. Esto llega hasta el punto de que su no ubicación cronológica provoca la apariencia de ficción futurista o de un pasado remoto. La piel fría apareció en forma de recuerdo con la lectura de las relaciones sexuales con otros... y los viajes y reclusiones parecen evocar pelis tan distintas como Mad Max, La carretera más que a sus orígenes literarios.
     La lectura, mucha veces difícil, de Coetze se ve aligerada por la acción intensa en distintos paisajes y climas. Esto hace que sus símbolos se abstraigan de una realidad histórica concreta y podamos aplicar sus reflexiones a nuestras circunstancias.
       Muchas gracias por los regalos y que se repita.






lunes, 6 de febrero de 2017

"En tiempo de prodigios" de Marta Rivera de la Cruz.

      Carmela nos aconseja leer a esta autora. Le hice caso y disfrute de una lectura que tiene como principal, no única, virtud el tufillo a auténtico que cada letra nos inspira. Parece una autobiografía, lo sea o no, genera una confianza  que hace que la lectura sea una conversación sincera y lúdica con la autora. Los 35 años dan a la narradora una solvencia y credibilidad que aligera las no pocas reflexiones sobre los acontecimientos propios de la edad....o de todas las edades: padre, madre, hijos, amigas, parejas, vejez, paso del tiempo, enfermedad, pérdidas, amor...
    Pero esa novela incluye otra historia de aventuras en un tiempo histórico delimitado por un narrador que mediante fotografías (que no vemos pero sí imaginamos) nos hace vivir la persecución de los judíos, la Segunda Guerra Mundial y el franquismo. Llena de acción en la que los sentimientos son protagonistas, en especial cuando son postergados por sentimientos de justicia, lo que plantea un debate inconcluso.
     Los pequeños detalles que hacen disfrutable la vida dan brillo a estas dos historias que nos ofrecen luna visión de l a vida con sus incertidumbres y una visión del siglo. Historia e historia, micro y macro visiones que encajan en sin fricciones en una historia que nos hace disfrutar de la lectura...supongo que pronto de serie televisiva o película, también disfrutaremos de esos productos.


domingo, 5 de febrero de 2017

Eduardo Mendoza: "El secreto de la modelo extraviada".

El País, mediante su sección Babelia, nos vuelve a ayudar a ubicar nuestra próxima lectura.




Echarle cara y paciencia

'El secreto de la modelo extraviada' lleva el sello del mejor Eduardo Mendoza: una falsa intriga para tapar otra más turbia cuyos personajes dibujan la microhistoria de Barcelona.





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Eduardo Mendoza, visto por Sciammarella.
No sabemos su nombre, pero es imposible olvidar al personaje que Eduardo Mendoza nos dio a conocer en El misterio de la cripta embrujada (1979) y El laberinto de las aceitunas (1982): un maleante estrafalario y pendenciero que, a fuerza de verse involucrado en algunas historias rocambolescas, se hace detective. Va siempre a su aire, y tiene como método “echarle cara y paciencia a los asuntos”. Años más tarde reaparecía en La aventura del tocador de señoras (2001), y volvíamos a encontrarlo en El enredo de la bolsa y la vida (2012), novela ambientada en la reciente crisis económica de nuestro país. Ya un tanto cambiado, el detective regentaba entonces una peluquería de señoras que al final traspasaba a los dueños de un vecino bazar chino. Estos abrirán allí un restaurante y le darán empleo, confiándole pequeños encargos. En esta situación lo vemos al inicio de El secreto de la modelo extraviada, la nueva novela de Eduardo Mendoza. Anda afanado en el desempeño de un encargo, cuando de repente un incidente callejero le lleva a recordar un caso en el que estuvo involucrado 20 años antes.
La relación de aquellos sucesos lejanos ocupa la primera parte de la novela. La segunda, que transcurre en el presente, está dedicada a revisar dicho caso, aunque ya hubiera prescrito. Lo hace porque ya en su día sospechó de la versión oficial, de la manera tan tonta con que explicaron un desenlace en el que quedaban muchos flecos y no pocos extremos dudosos.
El secreto de la modelo extraviada lleva el sello del mejor Eduardo Mendoza: una falsa intriga inicial urdida para tapar otra bastante más turbia y tentacular. Y es la investigación de esta lo que propicia un sinnúmero de lances, en apariencia disparatados e incluso absurdos, dado que aquí la farsa lo recubre todo. Las peripecias se desencadenan a un ritmo frenético, subrayado en gran medida por el incesante ir y venir del detective en sus pesquisas y por el cañamazo persecución-huida que caracteriza los enredos de este personaje. Y así, van desfilando por las páginas de la novela una galería de personajes cuyas vidas dibujan la microhistoria de Barcelona y, especialmente, el contraste entre quienes pululan por los bajos fondos o son simples peones-comparsas y el “senado de plutócratas” miembros de la sociedad secreta APALF —siglas que corresponden al grito Andreu, porti’m a la fàbrica!—; es decir, un grupo de empresarios que, convencidos de que los cambios en la política económica del régimen llevarían a la bancarrota, deciden “poner sus valores fiduciarios, o también podríamos decir calerones [dinero]”, a buen recaudo. Y para ello, organizan “un complejo tejido de evasión de capitales”.
El contrapunto temporal —los 35 años que median entre la primera y la segunda parte de El secreto de la modelo extraviada— es sin duda un recurso afortunado, porque potencia mucho más el sentido de este microcosmos. El derrotero seguido por la mayoría de estos personajes sirve para subrayar los cambios en los hábitos y las formas de vida, los valores, y desde luego las transformaciones de la propia ciudad, una Barcelona que algunos juzgan como la “capital mundial del baratillo y la idiocia”.
“Qué se hizo de…” es otro hilo que tira del detective en este retorno a aquel turbio asunto, lo que no presupone blandenguería alguna, pues el relato sigue arrancándole carcajadas al lector porque Eduardo Mendoza no prescinde de sus señas narrativas más genuinas: el humor, la ironía, la parodia, el esperpento y un lenguaje repleto de alusiones y dobles sentidos en el que se mezclan los más variados registros. Lo que no excluye que la reaparición de la Sta. Westinghouse, por grotesca que sea, rezume tanta acidez como gravedad cuando concluye que “lo banal cansa y empacha”. Ni tampoco el sarcasmo en el análisis que hace la nueva empresaria Lola Campos de la aventura de los prohombres de la APALF palía la crudeza. “Cada época tiene su metodología. Andando el tiempo, yo acabaré igual o peor. Son las reglas del juego y es bueno que así sea. En esto Cataluña lleva ventaja al resto del mundo. El clásico ciclo catalán pobre-rico-preso favorece la movilidad social y previene la sobrecarga de la tradición”. Y en tanto, la suerte de la fregona Blancaflor no ha variado un ápice. Por fortuna, queda el perrito Toby, que no olvida afrentas.
El secreto de la modelo extraviada. Eduardo Mendoza. Seix Barral. Barcelona, 2015. 318 páginas. 18,50 euros. (digital, 12,99)


El viernes 17 de marzo de 2017 nos encontramos Lourdes, María José y Domingo en La Oliva del Toscal. Cerveza y acompañaron a unas delicias, en especial la carne a la piedra, entrecot marinado en sake con champoñones flambeados y con unas papas fritas de calidad, antes de ese plato principal degustamos como entrante una ensalada con granada, edacame, queso feta rebozado, rábano y lechuga, de postre unas croquetas de chocolate buenísmas... mientra recuerdo el plato que me falta me viene a la cabeza la conversación que tuvimos sobre el libro de Eduardo Mendoza. Nuesto parecer de opiniones, en distinto grado de semejanza, impidió que se desarrollaran las discrepancias que en otras ocasiones enriquecen la discusión.