viernes, 12 de enero de 2018

"Medio sol amarillo" de Chimamanda Ngozi Adichie.


Resultado de imagen de Chimamanda Ngozi Adichie medio sol amarillo     Abrimos de nuevo y espero que este portalito sirva para reverdecer  lecturas que dejando huella puedan perderse sin recuerdo. Parte de nuestra memoria es nube, pero la que perdura con más solidez es la compartida. No recuerdo los libros leídos sino a través de los afectos. Paradójico como una actividad tan solitaria como leer nos mantiene en contacto con los demás y aviva nuestras emociones. 
       Begoña me sugirió esta lectura. 700 páginas echan para atrás, pero una vez empecé, la curiosidad no me dejó parar de indagar en la vida de estos personajes. Lo primero que me sorprendió es cómo apenas hemos salida de las fronteras euroamericanas en nuestras lecturas, salvo alguna excursión exótica a Asia y a la África blanca como Coetzee. Otra sorpresa es que la narración se realiza desde la atalaya de una posición económica y social en el que la discriminación racial o de género no es lo prioritario. Lo que, de nuevo, refuerza nuestra idea de que el mayor insulto a la humanidad es la pobreza, la esclavitud, y el considerarla justificada y merecida.
Ver las imágenes de origen         Sorpresa tras sorpresa avanzamos por el libro que nos muestra las relaciones personales, las diferencias sociales y económicas, los afectos, sexualidad impúdica, vida hedonista...historias personales enmarcadas en la Historia de Biafra, parte o no de Nigeria. Esta es la mayor sorpresa y, en mi opinión, el mejor logro: como imbricar lo personal casi íntimo con las vicisitudes de los pueblos, y cómo éstos son construcciones que incluyen una heterogeneidad a la que nunca hacen justicia. Pienso en novela histórica, o mejor en Historia en novela pero con el aroma de la autenticidad de ser contada por ser vivida.









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