domingo, 11 de septiembre de 2011

Y Mª José nos envía...





Como decíamos, Mª José nos ha enviado la entrevista a Kirmen Uribe publicada en la revista de Binter correspondiente al mes de agosto de 2010. También nos ha enviado el pasaje de "Si tú me dices ven..." donde se hace alusión a la maniquí, a la vez que la letra de la canción de Serrat para poder apreciar mejor las similitudes y diferencias (recordar: consultar el enlace del vídeo de Serrat).


Pues bien, acerquémonos al contenido de uno de sus envíos...

"Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven". (Albert Espinosa).

Capítulo 11: “Son parte de mí... reflejos de mi mirada”...

De repente sonrió. Creo que había recordado algo personal que ejemplificaría más ese «dar vida»...

—Con diecisiete años me enamoré de una maniquí...

Rió tan fuerte que las tres enfermeras de la UVI se volvieron.

—Era una maniquí preciosa. Cada día a las tres de la tarde pasaba por delante de aquella tienda y admiraba su porte, la elegancia con la que llevaba los vestidos, su forma de observar a lostranseúntes y cómo dominaba todo el aparador con esa quietud.

»Me gustaba tanto que no pude conformarme con verla desde fuera. Cumplí los dieciocho y entré a trabajar como vendedor en la tienda.

»Y entonces pude cuidarla, defenderla de los compradores que siempre querían llevarse su ropa,pues creían que era la que mejor les sentaría.

»Puedo asegurarte que jamás le quitaron una prenda; no lo permití. Hubiera sido humillante para ella quedarse desnuda en mitad de su aparador.

Volvió a sonreír, pero esta vez noté algo de nostalgia en su rostro.

—¿Sabes, joven Dani?, cada noche después de cerrar la tienda, yo ponía una canción y la bailábamos juntos...

»Ése era nuestro instante, sólo nuestro. Ella estaba viva... Porque me daba vida... —Me miró fijamente—. ¿Quieres saber las leyes para ser feliz en este mundo?

Me quedé sorprendido, no me esperaba en absoluto esa pregunta justo después de hablar de faros a los que se le acarician los lomos y maniquíes que bailan con vendedores al anochecer.


Y ahora...

“De cartón piedra” (Joan Manuel Serrat).

Era la Gloria vestida de tul
con la mirada lejana y azul
que sonreía en un escaparate
con la boquita menuda y granate,
y unos zapatos de falso charol
que chispeaban al roce del sol.

Limpia y bonita. Siempre iba a la moda.
Arregladita como pa' ir de boda.

Y yo, a todas horas la iba a ver
porque yo amaba a esa mujer
de cartón piedra,
que de San Esteban a Navidades,
entre saldos y novedades,
hacía más tierna mi acera.

No era como esas muñecas de abril
que me arañaron de frente y perfil.
Que se comieron mi naranja a gajos.
Que me arrancaron la ilusión de cuajo.
Con la presteza que da el alquiler,
olvida el aire que respiró ayer.

Juega las cartas que le da el momento:
"mañana" es sólo un adverbio de tiempo.

No, no. Ella esperaba en su vitrina
verme doblar aquella esquina...
Como una novia,
como un pajarillo, pidiéndome:
"libérame, libérame...
y huyamos a escribir la historia".

De una pedrada me cargué el cristal
y corrí, corrí, corrí con ella hasta mi portal.
Todo su cuerpo me tembló en los brazos.
Nos sonreía la luna de marzo.
Bajo la lluvia bailamos un vals,
un, dos, tres, un, dos, tres... todo daba igual.

Y yo le hablaba de nuestro futuro,
y ella lloraba en silencio... os lo juro.

Y entre cuatro paredes y un techo
se reventó contra su pecho
pena tras pena.
Tuve entre mis manos el universo
e hicimos del pasado un verso
perdido dentro de un poema.

Y entonces, llegaron ellos.
Me sacaron a empujones de mi casa
y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas,
donde vienen a verme mis amigos
de mes en mes...,
de dos en dos...,
y de seis a siete...-

Vídeo: JOAN MANUEL SERRAT: De cartón piedra.




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