martes, 7 de octubre de 2014

Envueltos en el abrigo de Soledad Puértolas.


     Ana nos comenta que el libro es envolvente. Nada mejor para comenzar el otoño, incluso echo de menos la impermeabilidad ante estas primeras lluvias. Como ya sabemos, esto de leer no sólo no es imprescindible sino que puede ser señal de que no se hace lo que de verdad importa. Si eso decimos de leer qué podríamos llegar a decir sobre
el ponernos a escribir. Lo de escribir ya deja claro lo vacuo de la vida y lo de no saber hacer nada mejor, más útil y , por supuesto, divertido.

    Tras leer el libro y compartir este placer se nos ocurrió a María José y a mí,  a propuesta de  Maive, buscar y concretar por escrito los personajes y sus vínculos. Empresa incompleta pero esperamos que sugerente que sirva como invitación a la corrección y completud.
     El personaje del que partimos es al padre, fotógrafo, Florencio Campos.
     Su familia numerosa empieza por Mar la que busca el abrigo, casada con Pablo y con dos hijas. 
        Blanca, su hermana, vive sola,separada, con su perra Tasia viaja a Venecia con Elena, recepcionista, y una modelo, Amalia.
     Malica, otra hermana, es la ex de Roberto Enciso que se encuentra en el parque con una chica. Esta pareja pone una boutique de pan en un pueblo, aunque la ocupación predilecta de ella es la dirección de películas, desea hacer un documental sobre las villas de los pueblos.
      Estrella es otra hermana a las que se le suman cinco hermanos más: Julio pareja de Gracia, ésta se encuentra en un parque con Rubén Torres, amigo de Roberto Enciso. Ignacio emparejado con Mariló, y otros tres que si se acuerda podemos añadir a la lista.

    Además de la familia Campos tenemos una curiosa pareja Mabel Torres y Borja. Ella le demanda un día de asueto en la pareja, una especie de día sabático o asuntos propios, en la pareja. Ella lo aprovecha haciendo lo que quiere, incluso estar con las amigas, culminando con la cena con un señor que si alguien identifica lo podemos poner aquí. Él pasa ese día en un hotel llegando a intimar con una recepcionista que es Elena, compañera de viaje a Venecia de Blanca. Mabel, hermana de Rubén Torres, tiene una admiración casi amorosa  por un médico, Máximo Bermúdez, que termina volviéndose loco y abandonando a sus pacientes. Mabel tiene una relación pasajera con Augusto Riofrío con quien vuelve a quedar para comer en uno de sus día libres, el resultado no es esperanzador. El fotógrafo de toda la vida de la familia de Augusto es Florencio Campos.
   

     Florencio Campos realiza una foto de infancia en un tiempo remoto que podemos considerar el inicio del relato, en esa foto aparecen dos niños que son Julián Morales y Celedonio Covaledo (Cecé). Éste es tan insignificante hasta el punto que llega a desaparecer, siendo encontrado por su mujer, Dolores Salcedo, mujer de familia rica que tras este acontecimiento monta una casa de acogida siguiendo la tradición de su familia de ayudar a a los pobres. Esta familia procede del pueblo en el que Malica instala su boutique del pan y, siguiendo la tradición de familia rica, contrata a  Celia para cuidar sus hijos. Esta Celia es titulada universitaria con hermana gemela anoréxica por mal de amores recibiendo atenciones médicas a cargo de la familia Salcedo. Celia en la ciudad vive en una habitación alquilada a Mimí que está enrollada con Morales. Celia se acuesta, sólo se acuesta, con Rober que vive en otra habitación alquilada a Mimí y que anteriormente había vivido en un hotelucho de Manhatan cerca del Hudson en el que coincidió con una yonqui, Jane. Florencio y Mimí viven en un edificio en el que la portera es Palmira que al final del tiempo narrado por la novela pone una tienda de arreglos de ropa. Palmira junto con Mimí cierran el grifo de casa de Florencio. Palmira parece ser la receptora final del abrigo del título. Ignació, de pequeño, perseguía a Mimí por la calle y eran vecinos.
      Daniel Extremera, novio de Irene, ilustradora gráfica, separada con dos niños y perro, se va a vivir con su novia que hace obras para adecuar la casa al nuevo habitante. Dani coincide como vecino de asiento con Augusto Riofrío en un viaje a Manchester.
       Ramiro Hornos es amigo de Aususto y de Luís Ramirez, compañero de carrera de Irene que coincide con Blanca en la Casa de Campo con los perros. Este personaje se caracteriza por tener éxito con las mujeres, producto de una estrategia basada en no hacer nada sino dar largas lo que provoca interés. Tuvo problemas de alcoholismo y es sobrino de Joaquín Palacios, joyero al que le lleva un compañero de trabajo, Vicente y su mujer Dora,  con una joya, de origen no del todo aclarado, para una tasación. Este personaje, Joaquín Placios, joyero ya mayor despierta en mí simpatía ya que parece vivir una madurez sencilla e inocente, lo que no le impide ser un vividor que disfruta de sus placeres como el comer, beber, especialmente en sus viajes a Formentera. Vicente parece haber tenido un lío con Mar y su mujer, Dora, es muy amiga de Malica, incluso fueron juntas a Formentera.




      Un aspecto especialmente interesante del libro es cómo no sólo enlaza y relaciona personajes sino también espacios. Madrid con sus distintos barrios, parques y tiempos atmosféricos y anímicos, se ve animado por el contraste de los viajes. Como a Formentera, espacio idílico para Joaquín. Una Venecia de agencia de viajes para las tres mujeres. Los bares urbanos de Manchester. Una muestra casi completa de los Estados Unidos con el hotel con solitario, drogadicta, con vista sobre el río Hudson, cerca del hospital público en Manhattan y del Chelsea Hotel.


     En Algunas partes del libro se conectan, aparentemente de forma azarosa y sin sentido, obras de creación artística como películas. De forma especial se cita Muerte en Venecia y el episodio Isola de Caro Diario. Además de las fotografías de Richard Avedon.
      
Esta recopilación de personajes y sus relaciones no sólo es incompleta e inacabada, también provisional y a la espera de otras contribuciones que deseamos que nunca lleguen pues serían señal de que no tienen nada mejor que hacer, cosa que compartimos y lamentamos.

     El 10 de octubre de 2014, tras heroica subida en coche, nos pudimos ver las dos Anas, Angeles, Kalola, Domingo, Lourdes, Luis, Maive, María José y Tomás. Diez personas que pagamos con gusto y estómago lleno 17 euros en la Finca Llarena, en un reservado cálido y SILENCIOSO. La comida consistió en tomates aliñados, ropavieja de melva(qué buenos estaban los garbanzos), huevos estrellados con gulas, queso, pan tomaca, carne ibérica a la brasa (los que su amplio estómago permitió comerla destacaron el sabor y textura de su grasa) y dos botellas de Rivera del Duero.
      La conversación pronto se centró en el libro. Algunas tertulianas destacaron la importancia de los personajes femeninos, algunos tertulianos lo corroboraron insistiendo en lo desdibujados y planos de algunos personajes masculinos. La estructura, la construcción arquitectónica de la novela, sorprendió y fue destacada como lo más trabajado de la novela y lo mejor del conjunto. Esta opinión la mantuvieron con especial énfasis Ana y Lourdes. Sin tanta insistencia pero con el homenaje a la complejidad que supone hacer, incluso publicar(esbozo en esta misma entrada), un esquema con los personajes y relaciones Maive por un lado y María José y Domingo por otro intentaron mostrar parte de las relaciones entre los personajes. Maive construyó la metáfora poética de que cada gota contiene todo el océano referida al aspecto de la totalidad cerrada de forma circular con la historia del abrigo y cada uno de los relatos e incluso personajes. Domingo opinó que si bien la red de personajes ofrecía la posibilidad de un juego lógico del que, sin duda, la primera jugadora es la autora, no es lo principal de la novela ya que los ambientes y sentimientos íntimos de los personajes, probablemente, serán el poso que nos quede y la pretensión de la autora de que así sea de forma prioritaria, sin que esto suponga renunciar a la lectura-juego de la maraña ordenada de relaciones. Luis y Tomás ofrecieron unos comentarios interesantes sobre lo perdidos que estaban los personajes, así como en la reiteración, innecesaria de la palabra vacío. 
    Para las propuestas Kalola sugirió los relatos de Jumpha Lahiri recogidos en Tierra desacostumbrada, Domingo planteó que los tres últimos relatos de ese libro tenían personajes e hilo conductor común que podría ser adecuado para una tertulia.  Ana desconocía esta obra, hecho que intentó explicar Domingo diciendo que porque él la había ya propuesto para otra tertulia y se deshechó (está reseñada en este blog). Domingo propuso En la orilla de Rafael Chirbes pero no se atendió la propuesta ante el informe de Lourdes de lo desagradable que le supuso la lectura del primer capítulo. María José propusó al reciente, del día anterior, ayer mismo, Premio Nobel Patrick Modiano y mediante votación organizada por Maive salió elegido para la siguiente tertulia el día 7 de noviembre de 2014.



domingo, 17 de agosto de 2014

"La forma del agua" de Andrea Camileri.


      Por fin leemos una obra de Andrea Camilleri. Pensamos que quizás sea el origen, tras Vázquez Montalván, de la recuperación del género policiaco o detectivesco. Recuperación y esplendor más allá de lo que en su momento parecía reducido a lo pulp. ¿Reducido? Creo que no es la palabra adecuada porque el género ha tenido en la fidelidad de sus lectores la mejor defensa de su interés y, por qué no, calidad. Personajes como Poiret, Sherlock Watson y demás ya forman parte de la cultura contemporánea y se merecen el  título de creadores de lectores que evolucionaron a otras lecturas sin abandonar éstas.
        Podemos considerar a Pepe Carvalho como el hito a partir del cuál los personajes adquieren, con plena consciencia, la condición de testimonio de una época sin la grandilocuencia de la novela histórica. El Monalbano meridional italiano, homenaje explícito al Montalván catalán, no sólo nos describe su tiempo sino que lo hace a través del arte, de los medios de comunicación, de la comida y , sobre todo de sus frustraciones afectivas y sexuales. Todo ello hace que su proximidad nos haga olvidar su temática, muchas veces periodística. En cambio nos ofrece la emoción de lo próximo y cotidiano sin ningún asomo de pretensiosidad.
      Es el primer libro en que Montalbano nos acompaña, no será el último, por lo que parece un comienzo interesante ¿lo veremos envejecer? su juventud ya nos la ofrece la televisión en forma de serie, al tiempo que sus historias de la madurez. En cualquiera de los casos este blog dará tesimonio.


sábado, 9 de agosto de 2014

"El hombre de los círculos azules" de Fred Vargas.

      Héctor, el compañero de economía, entre hijo e hijo nos recomienda este libro típico del género de policías , y como ya es típico en este género, con sus particularidades e incluso originalidades. La autora francesa, Fred Vargas, ambienta la historia en un detallado París de tal manera que se demanda constantemente el uso ya no del plano como del google y más en concreto del street view para disfrutar con más intensidad de la novela. 
      El comisario Adamsber, de gran inteligencia, pero defensor de la intuición cómo método de trabajo, cómo ya lo fuera nuestro hermano Mario Conde, va a tener como contrapunto a un secundario sanchopanzesco al que la intuición le jugó una mala pasada de la que se arrepiente y, por lo tanto, defiende el realismo de los hechos y la deducción limitada a enlazarlos. Este personaje, al que la vida lo limita a ser padre de familia múltiple y monoparental, tiene como compañía cotidiana al alcohol, lo que no limita su raciocinio.  
         La admiración del fricky a su superior, ascendido a comisario en París, no evita la incertidumbre que generan sus peculiares métodos. Desarrollándolos nos vemos observando, como en un zoológico, la fauna parisina con sus miserias y pocas virtudes, buscando una realidad que nunca es lo que parece y en la que nos quedamos con las ganas de encontrar algunas claves sociales, económicas o políticas que parecen asomarse pero siempre de forma insuficiente.
        Seguiremos buscando en otras obras de esta autora y compartiremos esa aventura en este blog.


lunes, 21 de julio de 2014

"Blade Runner" V.V.A.A. Tusquets.


Demostrando que leer no es caro  María José  me llevó a una biblioteca. Guíado por la curiosidad y el azar, lo haré con más  frecuencia,  llegué  a  un libro de escueto pero informativo título:          Blade Runner.

Siguiendo las mismas guías: azar y curiosidad, lo leí y busqué referencias en internet. Una de las más interesantes es la siguiente de Rodrigo Pinto desde Chile publicada en su blog lecturasylibros.blogspot.com.
Buena excusa para pensar, escribir, compartir y...lo que se preste.



Bado 2 de junio de 2007.

Savater y la crítica.

En junio de 1988, la editorial Tusquets publicó Blade Runner, una selección de críticas y ensayos sobre la película homónima, dirigida por Ridley Scott y estrenada seis años antes (el link corresponde a una edición posterior, en otra colección). Un par de meses después, cuando el libro llegó a Chile, escribí un artículo sobre él en la revista APSI. Digo artículo porque era bastante más que una reseña; eran otros tiempos, otros estilos, y todavía un libro podía merecer el lujo de dos páginas en una publicación semanal.

Este año 2007 se cumplen 25 años desde el estreno de la película, efemérides que sin duda dará lugar a una nueva ola de comentarios y discusiones acerca de su influencia en el género del cine de ciencia ficción y sobre cuál es mejor, si la versión de 1982 o el "director's cut" que apareció en dvd y que -creo- es la única disponible en el comercio establecido, que en internet seguramente están las dos y muchas más.
No tengo el texto que escribí en esa oportunidad y no es mi intención tampoco entrar a la discusión de cinéfilos sobre Blade Runner; sólo puedo decir que me gustó muchísimo y que he vuelto a verla con placer. Pero, en la lectura del libro, lo más estimulante para mí fue totalmente inesperado: la ácida mirada de Fernando Savater sobre la crítica de cine y sobre los críticos en general. Fue toda una lección de humildad. Yo llevaba poco tiempo escribiendo sobre libros y, a partir del texto de Savater, tuve que afrontar la posibilidad cierta de que, así como yo podía estar en total desacuerdo con colegas de la crítica de libros y de cine, también yo podía ser un guía al contrario, como dice el filósofo español. Transcribo aquí los párrafos más sabrosos de Savater sobre la crítica.

"El gusto del espectador teatral o cinematográfico, del lector, del aficionado a las artes plásticas, etc., no debe ser formado por el crítico, sino a pesar del crítico y contra el crítico. Cualquier persona sensata sabe que un crítico no es más que otro mirón, aunque con posibilidad de escribir y por tanto obligación de dogmatizar su peculiarísimo gusto. Leer críticas de artes y espectáculos es una afición divertida por la misma razón que hay quien se divierte leyendo horóscopos: porque no existe obligación racional ninguna de hacerles caso.
El buen gusto es algo frágil y cuestionable, pero el malo se presenta de manera inequívoca, vigorosa y constante. Un crítico que ha revelado buen gusto en dos o tres ocasiones puede siempre fallar a la próxima, por lo que sus dictámenes deben ser acogidos cada vez con recelo; pero quien ya ha probado su mal gusto -es decir, quien se empeña en recomendarme lo que no puede gustarme y prohibirme lo que me gusta- es un guía fiel, aunque al contrario. En cuanto tengo localizado a uno de esos turbios adivinos lo aprovecho sin escrúpulo: cada una de sus fobias se me convierte en recomendación y cada una de sus recomendaciones me hace poner pies en polvorosa. Les debo hallazgos inolvidables y milagrosas escapadas.

En cuestión cinematográfica tengo la suerte de que la mayoría de los críticos oficiales tienen un gusto detestable, es decir, para nada coincidente con el mío. Les pongo cabeza abajo, como Marx quería hacer con Hegel, y me sirven muy donosamente como brújula. Gracias a ellos he disfrutado joyas denostadas como El nombre de la rosa (cuanto más semianalfabeto era el censor, tanto más seriamente afirmaba que 'la novela es mucho mejor'), Los intocables, E la nave va..., mientras evité con hábil escorzo ensalzados bodrios como Masacre o Novecento. El mayor regalo, empero, obtenido por este sencillo sistema fue la milagrosa Blade Runner, uno de los mayores esfuerzos metafísicos del cine actual. Como la metafísica a la que me refiero no es la tópica concentración ceñuda del estreñido esforzándose por producir lo que le sobra (según la conocida imagen del Pensador de Rodin), sino la reflexión vivaz y melancólica de la rosa del presente en la cruz del porvenir, fue de inmediato tachada de "efectista" (insulto tan cruel como llamarla "cinematográfica", pues no hay película que no lo sea), "deslavazada", "pretenciosa", y -crimen de crímenes- "superficial. El cine americano ya no es lo que era, comentó algún sesudo sabio que hace veinte años llamaba fascista John Ford y "codicioso artesano" a Hitchcock. Bueno, al menos él sí sigue siendo lo que era: un solemne imbécil."
Creo que Savater le carga la mata a los críticos y procede por la vía de la exageración para mejor demostrar su punto, con el que estoy de acuerdo: el gusto se forma a pesar de los otros. Espero que no se interprete lo antes dicho como una defensa corporativa. Nada más detestable que el gremialismo, en mi opinión, en cualquiera de sus sentidos o encarnaciones. Mi mayor objeción se refiere a la frase donde afirma que la posibilidad de escribir implica la obligación de dogmatizar el propio gusto. Una cosa es querer contribuir a la formación de un canon literario desde una amplia experiencia de lectura y otra muy distinta erigirse en el Júpiter tonante que fulmina con sus rayos a los malos escritores y eleva al Olimpo a los buenos. El dogmatismo es casi tan cargante como el gremialismo.

     La propuesta de libro de Maive venía preñada con película pero, a su vez, estas dos obras de valor autónomo generan  multitud de heterogéneas obras de reflexión y recreación artística. Pero lo que parece que podemos afirmar es que nuestro mundo es distinto tras una novela pulp que desde 1968, la supuesta acción se realizaba en 1992 pero en nuevas ediciones se actualizó a 2021, aportó una nueva visión que se concretó en la opera contemporánea en forma de película en 1982 que incluía una envolvente música de Vangelis que dejó su huella en ámbitos como la publicidad, un vestuario que revivía en un futuro remoto elementos clásicos al tiempo que innovaba con creaciones como los abrigos transparentes que ya forman parte de la normalidad, los complementos como los paraguas luminosos, un diseño de ambientes en que se oponían la pulcritud lisa de la Tyrrell con lo barroco y sucio de las calles y viviendas, en unos edificios que combinan construcciones reales con otros supuestos que ya forman parte de las ciudades regadas por una lluvia amenazante y contaminada. 
    Como ejemplo de esto tenemos el libro que nos ocupa y que forma parte de la colección de la editorial Tusquets denominada Cuadernos Ínfimos.  En unas cien páginas encontramos ensayos de unos replicantes que dan, no su visión, sino las sugerencias que la película les provoca. Así Rafael Argullol nos relaciona la obra con la mitología y cómo se plasma en el teatro helénico. Guillermo Cabrera Infante nos vincula cine y literatura con otras expresiones artísticas como el cómic. Alberto Cardín reflexiona sobre la relación objeto-ser vivo. Juli Capella y Quim Larrea relacionan varias películas para ver qué es lo que las convierte en fenómenos de culto. José Luis Guarner analiza la película desde la perspectiva de la crítica cinematográfica buscando parentescos entre distintos filmes. Antonio Miró es entrevistado analizando la ropa de la película y las modas y sus vueltas. Vicente Molina Foix titula Irrealismo sucio su participación analizando esto y otras distropías (creo que no se había inventado este término). Fernando Savater indaga entre lo humano y lo artificial, aprovechando para hacer su crítica a la crítica. Eduardo Úrculo, con su sombrero, nos relaciona su población originaria con el futuro propuesto por la peli con su visión pictórica. Jorge Wagensberg fabula una supuesta continuación de la película dos generaciones después. Acaba el libro con un poema de Antonio Tello, una entrevista a Ridley Scott (nos confirma las influencias pictóricas, arquitectónicas, del comic, literarias... que ya suponíamos) y la ficha técnica de la película.
     Echamos en falta, claro está, este y otros libros sobre la obra original ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y otras novelas del, cada vez más adaptado, Phillip K. Dick.


lunes, 16 de junio de 2014

"¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip k. Dick.

Lecturalia nos invita a leer el libro de la próxima tertulia.
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Philip K. Dick

Título alternativo: Blade Runner
Título original: Do Androids Dreams of Electric Sheep?
Editorial: Edhasa
Año publicación: 2008 (1968)
Traducción por: César Terrón
eBook ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick

  ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick:

Una de las mejores novelas de Philip K. Dick, y sin duda la más leída, esta obra es una alucinante pesadilla tecnológica, cuyo tema principal es el impreciso límite entre lo natural y lo artificial. En un mundo devastado, lleno de restos tecnológicos y bloques de apartamento vacíos, Rick Deckard es un cazador mercenario cuya tarea consiste en retirar de la circulación a los androides rebeldes, profesión que es causa también de no pocos problemas con su esposa. Sin embargo, los nuevos Nexus-6 son androides con características especiales, casi humanos, lo que dificulta notablemente su labor y puede llevarle a enfrentarse a problemas que es incapaz de imaginar siquiera. En esta espléndida novela se basó Ridley Scott para su película Blade Runner, un hito en el género de la ciencia ficción que recrea con lógica implacable algunas de las características del mundo de nuestros días y plantea una serie de temas de plena actualidad.

        Nos reunimos el viernes 5 de septiembre de 2014, con la novedad, poco relevante, de lograr la paridad sin necesitar ninguna reforma jurídica. Maive, Luis, Domingo, Enrique, Lourdes, María José, Ángeles y Tomás, el mismo número de mujeres que de hombres coincidieron, sin dificultad excepto Maive, en el espacio de El Bisoñé y en el tiempo, muy agradable, del viernes. La noche estaba de acuerdo en recibirnos con tanta amabilidad como las encargadas del restaurante que nos mostraron un espacio que merece, de forma sobrada, el honroso nombre de museo.
      Tras las correspondientes batallitas veraniegas llegamos a los postres y nos fuimos.
         Menos mal que Maive insistió en que se había leído el libro y que quería hablar de su libro. De forma que complacimos sus deseos y Luis expuso su distanciamiento ante unos personajes que no le facilitaban la posibilidad de empatizar. La ausente Begoña mantuvo, vía whatsapp, la misma opinión hasta el punto de abandonar la lectura. A pesar de la falta de simpatía hacia los personajes, Luis se aprendió el libro y nos repasó varias de las situaciones más relevantes. Maive se centró en las distintas funciones que en la obra tienen los animales domésticos, así señaló que no sólo eran objeto de valor, cambio, y por lo tanto, de estatus, sino que también significaban lo autentico, lo natural, el reducto último de la no destrucción que significaba su antítesis el koppler. María José, que ya propuso para la tertulia de la competencia otra obra del autor, Confesiones de un artista de mierda, destacó algunos aspectos de su biografía que podían coincidir con algún personaje. Lourdes, que también vio la película, Blade Runner, expuso la importancia de esta obra en le cine, cosa que ya pusimos de manifiesto en otra entrada de este blog.
           Tras el diálogo se concluyó que el género despierta cierta antipatía, por lo que la obra de ciencia ficción del autor se verá en las muchas películas en las que se ha adaptado, pero que la lectura, a pesar de pretender dar más libertad para el tratamiento de los temas humanos, genera un distanciamiento que no facilita la comunicación.

lunes, 9 de junio de 2014

"Niños en el tiempo" de Ricardo Menéndez Salmón.


     El viernes 6 de junio de 2014 nos reunimos, los ya fieles héroes tertulianos, Maive, María José, Domingo y, como refuerzo de última hora, Enrique en La Princesa y el guisante, en la calle Tabares de Cala en La Laguna. Allí disfrutamos de unas lentejas thai picantes, dahl, sobre tortas papadam, entraña(muy hecha) con peculiar salsa chumichurri, croquetas de campeonato del mundo, casi líquidas en su interior y crugientes por fuera, de bacon, huevo y espinacas, conejo a la mostaza con papas sancochadas. El vino, Teófilo Reyes, de los que más me han gustado. Acabamos con varios postres. Todo ello por menos de 20 euros.
     La lectura de esta obra tripartita no despertó demasiado entusiasmo pero, como siempre, la aprovechamos. Al estar compuesta de tres partes bien diferenciadas, personajes, e incluso estilos diferentes, ofrecía la posibilidad de opinar de forma distintas sobre una u otra parte. En general, el esfuerzo que se manifiesta en su forma nos pareció excesivo y muy evidente. Destacamos la parte central en que por la originalidad de investigar en la vida de Jesús, sobre lo "no escrito" por los evangelios, y aparecer el escritor-narrador como personaje dubitativo en su proceso creativo nos invita a cierta ironía y participación en la reconstrucción de una historia por todos conocida. Lo que más nos chocó que esta participación y complicidad se ve enturbiada por la introducción de términos que rozan lo presuntuoso y nos hacía recurrir al diccionario de forma molesta. María José ofreció sus subrayados y el control sobre el texto que ya tenemos como habitual.
     Maive optó por la triste primera parte. El dolor de los personajes por la pérdida de un hijo se nos hace cercano al tiempo que vivimos la disolución de la pareja y un final abierto que cada cuál interpretó a su manera.
     La última parte, tercera, seguía con el hilo conductor del padre-esposo de la primera, escritor en la segunda y retirado en la isla de Creta en la tercera. Maive destacó el camino inverso del niño en el tiempo pasando de muerto reciente, en la primera parte, a niño Jesús, en la segunda y para acabar de bichito, aún no nato, en la tercera. 
     Dio la impresión de que no le captamos el sentido último y fundamental a la obra, aún así la disfrutamos tanto en la singularidad de cada uno de los tres relatos como del conjunto y las relaciones que se establecen, que establecimos, entre ellos. En cualquiera de los casos pasamos un rato agradable en el que apenas recordamos La luz es más antigua que el amor,del mismo autor que ya habíamos comentado en la tertulia. Para terminar Maive sugirió ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? que conecta con la propuesta que María José hizo para la otra tertulia, Confesiones de un artista de mierda, de Philip k. Dick.


jueves, 15 de mayo de 2014

"Con el agua al cuello" de Petros Markaris.


      Leni me dejó, por fin, un libro de Markaris. El novelista de la crisis utiliza el género policíaco para meternos, no sacarnos, de un mundo de problemas, ilusiones perdidas, futuro incierto...pero de una calmosa felicidad de las pequeñas cosas.
         Leni me comentó que no le gustó su aspecto de análisis sociológico, de ensayo económico. Cierto es que parece mostrar, no tanto analizar, todas las consecuencias de la crisis  en un país como Grecia que, en tantos aspectos, nos ilustra cómo somos en el nuestro. El muestrario de las consecuencias sociales de la crisis económica es más completo que exhaustivo. Esta exposición parece convertirse en una lista en la que echo en falta una reflexión más profunda sobre las causas y posibles consecuencias de la actual situación económica. Este paso más, propio más de un ensayo que de una novela, quizás es una demanda, del que esto escribe, fruto de la incertidumbre y de la necesidad de explicaciones y soluciones que quizás no existen. Esta incertidumbre lleva a los personajes a buscar el tufillo de la felicidad en los pequeños detalles, en las relaciones personales tras una comida casera, un paseo o una bebida pero lejos de los grandes viajes y restaurantes. Lo mismo puedo opinar de el sobrevuelo sobre temas como los grandes negocios, la prensa, el dopping,...en el que se demanda una reflexión más profunda y unos datos más precisos y abundantes...pero quizá esa obra deseado no sería la entretenida novela policíaca que leímos y perdería otra de sus virtudes: ser un aperitivo que no aporta soluciones ni imparte cátedra sino que estimula el apetito por la formación y reflexión.


lunes, 28 de abril de 2014

"Años luz" de James Salter.

Marcos Ordoñez nos muestra su admiración por James Salter en  El País. Nos invita a leerlo, con especial mención a la novela de la tertutulia

Año luz.

Dios bendiga a James Salter.



22-11-2012 Marcos Ordoñez.
A menudo se dice que un gran escritor no puede pasar inadvertido. Es mentira. Entre innumerables ejemplos refulge el caso de James Salter, a quien el reconocimiento le llegó cumplidos los setenta. Cuesta de creer que libros tan extraordinarios como Años luz o Juego y distracción tan solo vendieran unos pocos miles de ejemplares en la inmensa Norteamérica, y que todavía se hable de él como de un “escritor para escritores”, eufemismo para indicar que solo interesa a cuatro gatos. Salter comenzó a ser mínimamente conocido por sus dos libros de cuentos (había cumplido los ochenta cuando publicó el segundo, el magistral y definitivo La última noche) y por sus grandísimas memorias,Quemar los días, que debo de haber releído una docena de veces. Susan Sontag decía: "Quiero leer absolutamente todo lo que escriba Salter". Yo he leído incluso Life is meals: a food lover’s book of days, el breviario que escribió con su esposa Kay, donde las recetas alternan con las reminiscencias de maravillosas comidas en París, en Roma, en Aspen, en las casas de sus amigos. Entre ellos, Alfonso Armada y Corrina Arranz, de quien ofrece su receta de gazpacho segoviano. Y pido desde aquí que alguien reedite Años luz, porque la edición de El Aleph está inencontrable, y la primera traducción de Sudamericana es directamente ilegible.
A menudo, por la mañana, antes de ponerme a escribir, leo unas páginas de Salter, como el diapasón que ha de darme la nota exacta, el impulso y el tono. Leo a Salter para que me limpie la mirada, como aquellos espejos negros que utilizaban los impresionistas cuando no veían con claridad los colores. Consejo para escritores jóvenes: si alguna vez os encontráis bloqueados, leed a Salter. Si estáis perdidos y creéis que lo que estáis haciendo ya no vale, leed a Salter. Si creéis que habeis conseguido una página insuperable y no hay forma mejor de expresarlo, leed a Salter.
Leo a Salter para que me ensanche el corazón. Leo a Salter porque sus páginas arrojan la certeza, tan común en los grandes escritores, de que conoce un buen puñado de verdades sobre la vida y los hombres; verdades que te atraviesan como un rayo e iluminan, de repente, un fragmento de realidad haciéndote verla como nunca la habías visto. No: como entreviste una vez y luego olvidaste. Leo el comienzo de Los ojos de las estrellas, que tiene la misma acrobática libertad formal de Las joyas de los Cabot, de Cheever. Leo el final de Cometa, con la esposa empequeñeciéndose, tropezando en los escalones de la cocina. Vuelvo a los encuentros de Philip y Anne-Marie en Juego y distracción, y los paseos del grupo en las noches parisinas, comiendo en los restaurantes de Les Halles antes del amanecer. Vuelvo a leer la evocación de Irwin Shaw, y el fantasma flotante de Sharon Tate en Rodeo Drive (lo mejor que se ha escrito sobre ella, lo más hermoso, lo más conmovedor) enQuemar los días. Leo el final de Años luz. Hay muchos finales de novela que me parten el alma, pero ninguno como este. Viri, el marido, vuelve a la antigua casa familiar, cerrada, abandonada. Su esposa murió, sus hijas se casaron. Lleva un traje gris comprado en Roma, las suelas de los zapatos ennegrecidas por la humedad. Camina con paso lento, los ojos fijos en el suelo. Le parece escuchar todavía las risas imposibles de las niñas en el bosque. De repente percibe un movimiento entre las hojas: es su vieja tortuga, avanzando hacia él, el ojo claro, transparente como el cristal, el caparazón en el que todavía puede leer las antiguas iniciales, avanzando como si quisiera depositar a sus pies el bosque entero, el pasado entero. Dios bendiga a James Salter.

Las negritas no son responsabilidad del autor, sino que pretenden resaltar las alusiones a la obra sobre la que vamos a realizar la tertulia, por lo que se lo debemos a a Margarito.
clubdecatadores.wordpress.com

nos resume el libro así:

Viri y Nedra Berland son un matrimonio perfecto. Viri es arquitecto, un artista modesto, un padre esmerado, amoroso, nunca será rico pero los suyos nunca pasarán hambre. Nedra es un tipo excepcional de mujer, un misterio. Tienen dos hijas: Franca y Danny. Viven en las afueras de Nueva York, en una gran casa junto al río; tienen un perro enorme, Hadji, tienen conejos, gallinas, un poni. Organizan fiestas, cenas, meriendas y picnics; van a restoranes, galerías de arte, cines. Tienen amigos: Arnaud y Eve, Peter y Christine, Robert y Kate. Tienen una vida matrimonial, eso que podría ser entendido como el sueño realizado de toda una sociedad, la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX. Una tarde, en el jardín de los Berland, Arnaud mira la casa, el perro, la familia, y le dice a su amigo Viri: “Eres un hombre con suerte (…) Has llegado a puerto (…) Te mueves en una realidad más amplia que otros hombres, Viri. Podría poner ejemplos, pero es patente. Es una especie de paraíso”. Este paraíso se sostiene gracias a una buena dosis de sensatez, represión y discreción, tanto por parte de Viri como de Nedra. Para ambos, lo primero son sus hijas. En cierto modo, ellas son la razón, justificación y sentido de su existencia como pareja y como individuos. Nedra tiene un amante estable: Jiván, amigo íntimo de la familia (incluso pasa Navidad con ellos). Viri conoce a una jovencita, Kaya. No hablan abiertamente de esto, pero no se trata de un engaño, sino más bien de conductas decorosas y circunspectas. Nedra y Viri están escindidos, han aceptado que la pasión ha sido expulsada del matrimonio, pero no pueden dejar de lado todo lo demás, aquello que no puede existir dentro de la pasión y que, en cambio, necesita al matrimonio para protegerlo igual que un establo protege a un caballo (al mismo tiempo que lo mantiene cautivo). Esto es Años luz, la historia de un hombre y una mujer, la forma en que comparten su juventud, su belleza, su fuerza; la manera en que se pierden. El título es un hallazgo connotativo, remite tanto a la fugacidad de los mejores años como a su luminosidad, su lejanía, su carácter difuso, inapresable. Es un gran título.


No hace falta alagar para mostrar lo interesante de la novela:

Salter narra veinte años de vida en 400 páginas. No es exhaustivo, de hecho, su talento es episódico, de modo que la novela se estructura en cinco partes formadas por unos cuantos fragmentos breves, historias que conservan su valor autónomo. Hay algo poderosamente coherente en la obra de Salter, algo que hará que un lector comprenda perfectamente la manera en que cada pieza se articula con las demás, muchas veces, con variaciones mínimas, casi con un efecto de acumulación. Quiero decir que al final, Salter siempre está hablando de lo mismo y lo está haciendo siempre de la misma forma: cuentos, novelas, autobiografía, da igual, Salter no es un escritor de registro amplio. Como lector, podría aventurar una presunción: Salter no confía realmente en su talento, por lo que ejerce un fuerte control sobre él, como si supiera que tiene sólo esa naranja y no puede desperdiciar nada de ella, ni una gota de jugo. Más allá de ciertos rasgos previsibles de su prosa, el estilo de Salter parece especialmente ajustado para hablar de sus temas elegidos: el valor de la grandeza, la fama, el éxito, la fragilidad de los sentimientos, lo fácil que se rompe un corazón, la fugacidad de la belleza, los esfuerzos de las personas por otorgar sentido a sus vidas tan trágicamente breves. La forma: encadenamiento de frases cortas (unidas no siempre por un evidente sentido lógico), descripciones de personajes a través de un puñado de detalles menores (especial fijación con las dentaduras y la piel), uso casi obsesivo de la descripción paisajística y de ambientes (con un esmero muy marcado en la luz solar). Lo mucho que Salter describe el paisaje contrasta con su lenguaje, sintético casi hasta la parquedad, cuando trabaja sobre los diálogos o la introspección.



Años luz es una historia mínima, la historia que podía asomarse en cualquiera de los cuentos de Anochecer o de La última noche, pero a la que se le ha prestado más tiempo y atención, hasta dotarla de más caladura. Es una novela superior a Juego y distracción, con la que, sin embargo, está tan unida. Hay algo notorio en ella: su personaje más importante es Nedra, su desarrollo es más profundo y complejo que el de Viri, porque, de hecho, su psicología lo es. No podemos evitar ver en ella a la encarnación de un momento histórico de lo femenino, la mujer que trasciende su deseo de realización conyugal, que encuentra un valor superior a la felicidad en la libertad. La valentía que hace falta para moverse de un mundo a otro es inmenso; el precio del desplazamiento: desgarrar su vida anterior (Nota: Años luz es de 1975; Kramer vs. Kramer, el film de Robert Benton, de 1979).



Pienso ahora que la magnitud de un libro podría ser expresada por la forma en la que sutilmente nos modifica luego de su lectura, el espacio aparentemente hueco que queda cuando uno ha terminado el libro. Muchas veces, ese vacío es el indicio del ensanchamiento del que hablaba Hesse: “En lugar de simplificar tu alma, tendrás que acoger cada vez más mundo con tu alma dolorosamente ensanchada”. El alma ensanchada por un libro, ¿qué hacer luego con ella? ¿De qué manera volver a ponerla en el mundo?



"Las cicatrices dividen la vida como los anillos de un árbol. Qué juntos parecen los más antiguos, el tiempo los comprime, veinte años no se distinguen entre sí.



Ella había entrado en una nueva era. Todo lo que pertenecía a la antigua había que sepultarlo, arrumbarlo. La imagen que tenía de Arnaud con el ojo tapado con un vendaje espeso, las contusiones profundas, su dicción lenta, como un tocadiscos que pierde velocidad: eran heridas de mal agüero para ella. Señalaban los primeros miedos de la vida, la malevolencia que formaba parte de su savia, y que no tenían explicación ni cura. Nedra quería vender la casa. Estaba sucediendo algo en cada pedazo de su existencia, empezaba a verlo en las calles, era como la oscuridad, de pronto se percataba de ello: cuando llega, llega a todas partes."



Como se puede apreciar y disfrutar con el testimonio fotográfico, nos reunimos en el restaurante peruano de la calle La Rosa: Calola, Domingo, Lourdes, Maive y María José. Allí comimos a gusto y buen precio, incluso se puede decir que el gusto fue mayor que el precio.
Parece que podemos establecer la ley de la proporcionalidad inversa entre el volumen del libro y el número de comensales, así a mayor tamaño del libro, menor número de tertulianos. Con la misma mentalidad científica podríamos establecer otra ley de Perogrullo: a menor número de comensales menos problemas de comunicación oral, más si hay intención de conversar y disfrutar de la compañía. Esto se dio de forma clara.
A la cita sólo faltaron Nedra y Viri o Viri y Nedra. En cualquier caso no se les echó de menos porque ya forman parten de la memoria de nuestra pequeña colectividad. Incluso me pareció verlos a la altura de la Plaza del Príncipe.
El primer problema que me planteo la obra, no necesariamente a las demás, es si debemos pensar en: ¿Nedra y Viri o en Viri y Nedra? Como es buena costumbre cada cuál que piense lo que quiera pero en principio y la mayoría parecen pensar que Nedra es la guía y el personaje en quién primero pensamos. La narración parece descansar en Viri, aunque sea para continuarla más allá de la muerte de Nedra. Las simpatías y antipatías se repartieron según los opinantes y según los personajes y acciones de ellos. 
Lo que sí resultó unánime es la valoración como interesante y estimulante de la variedad de puntos de vista del narrador. Además de esto la descripción de situaciones, estado de ánimo y. especialmente, emociones se destacó por lo precisa y efectiva, ya que sentíamos sin necesidad de los abusos de otros escritores. Lo que parece común a muchas de las novelas es la multiplicidad de espacios geográficos, la importancia de las arquitecturas domésticas, que parece contribuir a transmitirnos la multiplicidad emocional y al vacío existencial que circunda el objetivo inmediato del éxito social. 
      Sin mucho entusiasmo se decidió Niños en el tiempo Menéndez Salmón para la próxima tertulia del seis de junio de 2014, sin determinarse el lugar.