domingo, 19 de julio de 2015

Verdad-ficción.

       Babelia la sección de libros de El País nos invita a reflexionar sobre verdad y ficción a través de su redactora Berna González Harbour para ello recurre a tres obras y a los autores que le respondieron a sus cuestiones. La publicación es de ayeer 18 de julio de 2015 día en el que celebramos el nacimiento de Nelson Mandela.

                   María José nos lo aporta y agradece a su compañera Ángeles la sugerencia.
 



La verdad, esa gran versión

La alianza entre realidad y literatura es un matrimonio tan frágil como fantasioso. Tres grandes de las letras, J. M. Coetzee, Janet Malcolm y David Shields, reflexionan sobre ello.


Ilustración de Fernando Vicente.
¿Verdad o versión? La alianza entre realidad y literatura, entre lo vivido y lo contado, es un matrimonio tan inquebrantable como tambaleante. Y fantasioso. ¿O acaso alguien puede poner la mano en el fuego por la autenticidad de un recuerdo, de una historia, o por la originalidad de una frase, una trama, una obra? Las sensacionesPUEDEN ser dignas de creer, y ni con esas, pero los episodios de la vida propia y ajena trasladados al ISBN pueden ser espejos cóncavos de los que no hay que fiarse. Las razones últimas de la creación están, o pueden estar, en la deformación.
Tres escritores en mayúscula y una lúcida psicóloga reflexionan desde distintos puntos de vista sobre la verdad y la literatura en sendos libros imprescindibles para frikis de un género minoritario, sí, pero irresistible: la escritura sobre la escritura. Sobre el arte, sobre los motores de la creación. Son:Cuarenta y un intentos fallidos, de Janet Malcolm (Debate); El buen relato, que recoge un intenso debate entre el Nobel de Literatura J. M. Coetzee y la psicóloga Arabella Kurtz (Literatura Random House), y Hambre de realidad, de David Shields (Círculo de Tiza). A través de estilos y géneros dispares, pero todos situados en el terreno de la no ficción (reportajes, correspondencia y una colección deTESIS y aforismos), los cuatro autores miran hacia el interior de sí mismos o de sus personajes en busca de algo tan difícil de agarrar como el modo y la razón por los que, en medio de la confusión, escribimos, pintamos, creemos en el arte.
“No existe lo real como algo acordado; solo hay versiones de la realidad”, responde David Shields (Los Ángeles, 1956). “Me interesan la escritura y la lectura como unaMETÁFORA de la condición humana”.
SuLIBRO Hambre de realidad es una bazuca de ideas brillantes y amontonadas, a veces contradictorias, frases que provocan y despistan, pero que actúan como un concurso de moldes que compiten entre sí para darnos un encaje. Por ejemplo: “El arte no es la verdad, el arte es la mentira que nos permite reconocer la verdad”.

El buen relato de Coetzee

ElPREMIO Nobel de Literatura J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) explica así a Babelia su trabajo en el libro que firma con Kurtz:
- El buen relato no es un libro de filosofía, sino un libro sobre la psicoterapia y el lugar de la ficción -cuentos, relatos- en la terapia. Las cuestiones que aborda no son abstractas sino prácticas. Cuando visitamos a nuestro terapeuta y le contamos lo que ha sucedido en nuestras vidas durante la última semana, ¿tratamos de convertir esa historia en un artificio bien construido, para lo que pasamos a toda velocidad por los días en los que no ha sucedido nada y damos más dramatismo a los otros en los que sí ocurrieron muchas cosas? ¿O, por el contrario, debemos ser neutrales, objetivos, esforzarnos por contar una verdad que cumpla los criterios de los tribunales: toda la verdad y nada más que la verdad?
¿Qué relación tenemos con la historia de nuestra vida? ¿Somos el autor consciente, o debemos considerarnos meramente una voz que emite un torrente de palabras procedente de nuestro interior? Sobre todo, dado el volumen de recuerdos que almacenamos, ¿qué deberíamos dejar fuera cuando contamos esa historia, sin olvidar la advertencia de Freud de que lo que decidimosOMITIR puede ser la clave de nuestra verdad fundamental?
Desde el punto de vista del terapeuta, ¿debemos exigir al paciente que afronte la verdad sobre sí mismo o, por el contrario, nuestraPROFESIÓN nos da libertad para colaborar o conspirar con el paciente a la hora de crear un relato de su vida --una ficción, sin duda, pero una ficción fortalecedora-- que le haga sentirse a gusto consigo mismo, lo bastante bien como para salir al mundo y ser capaz de amar y trabajar?
En nuestra cultura liberal y postreligiosa, tendemos a pensar en la imaginación narrativa como una fuerza benigna que está en nuestro interior. Pero existe una opinión opuesta, que la imaginación es una facultad que utilizamos para elaborar, para nosotros y nuestro círculo, el relato que más nos conviene, un relato que justifique cómo nos hemos comportado en el pasado y cómo nos comportamos en elPRESENTE, una historia en la que nosotros solemos tener razón y los demás suelen no tenerla.
Otro: “Consciente o inconscientemente, manipulamos nuestros recuerdos para incluir uOMITIR ciertos aspectos. ¿Son nuestros recuerdos ficciones?”.
De recuerdo y ficción escriben a fondo Coet­zee (Ciudad del Cabo, 1940) y Arabella Kurtz (catedrática en Leicester) en El buen relato, un libro que navega del planeta “Psicoanálisis” al planeta “Literatura” como el Halcón Milenario en manos de Han Solo: con fluidez en zonas procelosas; con honestidad en la misión, y con honda complejidad sin que nos demosCUENTA. También despista: si uno busca literatura, encontrará psicoanálisis, y si busca psicoanálisis, hallará literatura. Pero la conclusión final será que en ambos planetas hay vida, agua, oxígeno. O en términos literarios: más versión y deformación que verdad. Lo explica Coetzee en su respuesta a Babelia:
Imaginación a conveniencia
“En nuestra cultura liberal y posreligiosa tendemos a pensar en la imaginación narrativa como una fuerza benigna que está en nuestro interior. Pero existe una opinión opuesta, y es que la imaginación es una facultad que utilizamos para elaborar, para nosotros y nuestro círculo, el relato que más nos conviene, un relato que justifique cómo nos hemos comportado en el pasado y cómo nos comportamos en el presente, una historia en la que nosotros solemos tener razón y los demás no”, afirma el Nobel sudafricano porCORREO ELECTRÓNICO. “Éstos son algunos de los aspectos que Arabella Kurtz y yo tratamos de examinar en el libro”.
La verdad es algo serio que puede costar la cárcel o bocados enteros de honor, como recordará Bill Clinton, que superó una larga investigación por perjurio sobre su relación con una becaria en la Casa Blanca que podía haberle salido aún más caro. NoRESPONDÍA entonces de su actuación sexual, sino de su versión presuntamente falsa bajo juramento.
Coetzee y Kurtz se sumergen en el fondo de la conciencia en busca de la verdad, la Verdad, y lo que encuentran no es precisamente materia penal. La verdad propia, interna, no ficha al entrar, no pesa, no mide, no tiene más registros que el recuerdo voluble que alberga la mente, normalmente amiga de nuestro bienestar. No hablamos de bodas, bautizos y comuniones, claro; deCONTRATOS, compras, ventas, sentencias, despidos ni de hechos probados, sino de la vida en su sentido amplio, de ese territorio subjetivo de la interpretación donde todo parecido con la realidad suele ser pura coincidencia.
Y esa verdad, la que el paciente cuenta al psicoanalista o el escritor al lector, sacada de su propia memoria y de la elaboración subjetiva de sus recuerdos,ESTÁ más cerca de la deseada que de la real. Es la verdad subjetiva. Tal vez la mejor para sobrevivir. Pero con riesgo de graveFACTURA si la maleamos hasta la fantasía.
Además está la verdad intersubjetiva, la que se forja en la relaciónENTRE paciente y terapeuta o entre el autor y el lector: el resultado de la interacción.
Kurtz y Coetzee ponen un ejemplo perfecto: Sancho y quienes rodean y aprecian al Quijote saben que ni es caballero, ni es andante, ni lucha contra gigantes, ni salva princesas. Pero ¿quién de ellos quiere vivir en un mundo en el que eso no ocurra, en el que por el contrario el hidalgo Alonso Quijano vague por su ruinosa hacienda esperando la muerte? Al final delLIBRO, afirma Coetzee, Sancho y otros se dicen que “preferimos la versión ideal, transformada y mejorada de ti; puede que te la hayas inventado, que no sea real, pero estamos dispuestos a pasar por alto ese detalle”. En ese momento Sancho ya cree su verdad, ya es común. Y es mejor quedarse en ese mundo imaginario que en el verdadero.
Esa fuerza literaria es también la que acompaña a paciente y terapeuta, que busca la verdad de sus males, pero solo la suficiente como para que se recupere. La versión. “Al psicoterapeuta le interesa la verdad subjetiva o emocional, y creo que esa verdad existe y que sabemos cuándo entramos enCONTACTO con ella”, afirma Kurtz. “Cuando se materializa un aspecto de la verdad emocional, tenemos ese sentimiento de conexión y repercusión profunda, de que algo nos ha llegado muy dentro. Pero es una cosa imprecisa, difícil de describir y definir, y fundamentalmente provisional y cambiante”.

Arabella Kurtz

¿Qué puntos en común entre la literatura y la psicología ha descubierto ustedTRABAJANDO con Coetzee?
Lo que JM Coetzee y yo hemos descuberto en común es la preocupación por la subjetividad humana y la representación de esa subjetividad en el lenguaje. Tanto los novelistas como los psicoterapeutas trabajamos en el límite de la experiencia humana, intentando encontrar nuevas formas de expresar y examinar el hecho de estar en el mundo. Es un tema sobre el que estoy deseando que se empiece a reflexionar dentro de la disciplina de la psicología, que puede ser muy estrecha cuando se considera solo una ciencia y se olvida del arte que interviene en los servicios y las interacciones de los seres humanos. Ese fue el punto de partida delLIBRO. Pero me parece que, al escribirlo, descubrimos que tenemos formas distintas de ver el mundo, y ese hallazgo fue muy valioso y me ayudó a comprender mejor las ideas en las que se basa mi enfoque de la práctica clínica.
¿Qué haAPRENDIDO sobre la escritura?
Creo que existe una distinción entre ficción y no ficción, pero creo que es confusa. El motivo es que la ficción emplea formas simbólicasPARA EXPLORAR la realidad social, histórica o personal, y la no ficción emplea metáforas y otras formas simbólicas de representación para explorar y descubrir el mundo.
¿Cree que hay una distinción entre ficción y no ficción?
Esta colaboración prolongada con un escritor tan fantástico me ha enseñado mucho sobre la escritura. En el plano individual, me ha dado más seguridad sobre el hecho de tener algo que decir y los medios para decirlo, y en sentido más general, ha reafirmado mi convicción sobre el interés y la importancia del proyecto psicoanalítico.
¿Existe la verdad?
¿Existe la verdad? Si pudiera dar una respuesta rápida sería un genio, o ganaría mucho dinero, o ambas cosas. Como digo en el libro, al psicoterapeuta le interesa la verdad subjetiva o emocional, y creo que esa verdad existe y que sabemos cuándo entramos en contacto con ella. Cuando se materializa un aspecto de la verdad emocional, tenemos ese sentimiento de conexión y repercusión profunda, de que algo nos ha llegado muy dentro. Pero es una cosa imprecisa, difícil de describir y definir, y fundamentalmente provisional y cambiante.
¿Los escritores trabajan con la realidad o con versiones de ella? ¿Y usted?
En mi opinión, los psicoterapeutas y los escritores trabajan con la verdad subjetiva y utilizan formas simbólicas para estudiarla; el psicoterapeuta trabaja con la fantasía y el sueño, además de la historia, de modo que, como decía antes, creo que trabajan con las dos cosas.
Palabra de Coetzee
Decía Platón que entre la verdad y la belleza, los poetas eligen siempre la belleza. “Cuando visitamos a nuestro terapeuta y le contamos lo que ha sucedido en nuestras vidas durante la última semana, ¿tratamos de convertir esa historia en un artificio bien construido? O, por el contrario, ¿debemos ser neutrales, objetivos, esforzarnos por contar una verdad que cumpla los criterios de los tribunales: toda la verdad y nada más que la verdad?”, se pregunta Coetzee.
“¿Somos el autor consciente, o una voz que emite un torrente de palabras de nuestro interior? Sobre todo, dado el volumen de recuerdos que almacenamos, ¿qué deberíamos dejar fuera cuando contamos esa historia, sin olvidar la advertencia de Freud de que lo que decidimos omitir puede ser la clave? ¿Debemos exigir al paciente que afronte la verdad o, por el contrario, nuestraPROFESIÓN nos da libertad para colaborar o conspirar con el paciente a la hora de crear un relato de su vida —una ficción, sin duda, pero una ficción fortalecedora— que le haga sentirse a gusto consigo mismo, lo suficiente como para salir al mundo y ser capaz de amar y trabajar?”.
Los ingredientes del arte
La misma subjetividad es protagonista en las crónicas que componen Cuarenta y un intentos fallidos, una hermosísima incursión en la mente de artistas por parte de Janet Malcolm (estadounidense nacida en Praga en 1934), habitual de The New Yorker y autora de obras memorables como El periodista y el asesino o Ifigenia en Forest Hills. Malcolm relata con enorme humildad, lejos de todo púlpito, todas las visitas a David Salle, un artista de éxito para quien la prensa ha decretado elINICIOde la decadencia. En un momento dado, ella se atreve a llevarle suscollages y le pregunta:
—¿Por qué tus collages son arte y los míos no?
—No hay nada que diga que tuscollages no sean arte. Son arte si tú afirmas que lo son.
Es decir: la subjetividad como motor frente a la falta de estima social y reconocimiento. Pero ¿acaso puede ser tan sencillo?, ¿es la subjetividad suficiente? Obviamente no lo es.
Malcolm acompañará más tarde al fotógrafo alemán Thomas Struth a una zona industrial que le interesa e intentará de nuevo averiguar qué diferencia una foto común del arte verdadero. Cuál es el ingrediente de más.
—¿Qué es ese más?
—El más es un deseo de disolver, como de…, ¿cómo decirlo?, de ser la antena de una parte de nuestra vida contemporánea y transmitir esa energía, meterla en los fragmentos de esta historia.
Cuando poco después Malcolm recibe las fotos que ­Struth había hecho en su presencia, reconoce, admirada: “Eran sorprendentes, mientras estuve en la fábrica no ‘vi’ ninguna de esas imágenes por mí misma”. Struth había logrado el arte. Malcolm ha rechazado hablar para este reportaje y no ha concedido entrevistas para promocionar su libro, pero en él está la esencia de la creación, como en el testimonio de Virginia Woolf que recoge en uno de los capítulos: “He comprobado que la creación de escenas es mi manera natural de consignar el pasado”. Un pasado de abusos y de muerte como catapulta hacia la creación.
Hay quien crea para dar salida a su perplejidad (Nooteboom), para indagar en su memoria (Le Clézio), para superar el desarraigo (Naipaul), para pensar mejor (Javier Marías), por necesidad (Sergio Ramírez) o para ser antena (Struth).
Shields cree que “la novela convencional ha muerto y de lo que se trata es de reimaginar la no ficción como un trampolín para saltar a cuestiones más amplias: qué es real, qué es verdadero, qué es conocimiento, qué es memoria, qué es el yo, y cuánto yo de otro puede conocer uno”.
Y eso es exactamente lo que hacen Malcolm, Coetzee, Kurtz y Shields. Sus libros serán clásicos.

La versión de David Shields

David Shields (Los Ángeles, 1956) cree que la novela convencionalESTÁsuperada y defiende unNUEVOtipo de literatura: “Más que de novelas, de lo que se trata es de reimaginar la no ficción como un trampolín para saltar a cuestiones más amplias: qué es real, qué es verdadero, qué es conocimiento, qué es memoria, qué es el yo, y cuánto yo de otro puede conocer uno.”
¿Son verdaderamente diferentes la ficción y la no ficción?
No son tan distintas, si somos sinceros sobre el funcionamiento de cada una. Uno de los principales vectores delLIBRO es el argumento enFAVORde eliminar la distinción entre las dos.
¿Tiene la realidad un lugar propio en la literatura? ¿O estamos hablando de distintas versiones de la realidad?
Distintas versiones de la realidad, sin duda. En esteLIBRO, la realidad aparece entre cuádruples comillas. El libro trata de cómo se organizan y se enmarcan en un libro versiones opuestas de la realidad.
¿Qué es realidad? ¿Existe de verdad?
No existe ninguna “realidad” acordada; solo hay versiones. El libro defiende y practica la rivalidad de diferentes versiones, una forma de materializar el principio sobre el que teoriza.
¿La novela está muerta?
La novela convencional, en mi opinión, sí, es un ejercicio de nostalgia. Se escriben muchas novelas nuevas maravillosas, pero suelen disfrazarse de no ficción. “Novela” significa “nueva”, ese era su significado original. Y hoy hay muy pocas novelas, por no decir ninguna, que sean “nuevas”. El trabajo más innovador es el que se está haciendo en obras que sobrepasan los límites de los géneros o sePRESENTAN como libros que son ensayos poéticos.
¿Por qué escribe sobre la escritura?
Me interesan la escritura y la lectura comoMETÁFORAS de la condición humana.
¿Está de acuerdo cinco años después con lo que decía en suLIBRO? ¿Qué cambiaría?
Algunos detalles superficiales han cambiado (sobre los reality shows o el hip hop, por ejemplo), pero, en general, me parece que elLIBRO ha demostrado tener bastante razón.
ANEXO: 
Esta es la lista de autores que David Shields defiende como ejemplos de eseNUEVO tipo de novela, de literatura, que defiende:

Sarah Manguso, 300 Arguments (próximamente).
Maggie Nelson, Bluets
Samantha Hunt, His Mouth to My Ear (próximamente).
Simon Gray, The Smoking Diaries (4 volumes).
JM Coetzee, Elizabeth Costello.
David Markson, This Is Not a Novel.
Leonard Michaels, “Shuffle”
John D’Agata, About a Mountain
Renata Adler, Speedboat
HILTONAls, White Girls
EULABiss, The Balloonists
Grégoire Bouillier, The Mystery Guest
Jorge Luis Borges, Other Inquisitions
Sophie Calle, Exquisite Pain
Mary Cappello, Awkward
Anne Carson, “Essay on the Difference between Women and Men”
Terry Castle, “My Heroin Christmas”
John Cheever, Journals
Annie Ernaux, Things Seen
Brian Fawcett, Cambodia
Mary Gaitskill, “Lost Cat”
Eduardo Galeano,THE BOOK OF Embraces
Kenneth Goldsmith,SEVEN American Deaths and Disasters
Mira Gonzalez/Tao Lin, Selected Tweets
Spalding Gray, Morning, Noon, and Night
Heidi Julavits, The Folded Clock
Nic Kelman, Girls
Ben Lerner, Leaving the Atocha Station
Sven Lindqvist, A History of Bombing
Ross McElwee, Sherman’s March
Danger Mouse, The Grey Album
V.S. Naipaul, A Way in the World
Don Patterson, Best Thought, Worst Thought
Fernando Pessoa,THE BOOK OF Disquiet
James Richardson, Vectors
Rick Reynolds, Only the Truth Is Funny
Chris Rock, Bring the Pain
Lauren Slater, Lying
Gilbert Sorrentino, The Moon in its Flight
Art Spiegelman, Maus
Jean Stein, Edie
Melanie Thernstrom, The Dead Girl
Jean Toomer, Cane
Joe Wenderoth, Letters to Wendy’s

viernes, 17 de julio de 2015

Quarantasei. Milo Manara y Valentino Rossi.

        Charlie en la lista de libros preferidos colocaba este en segundo lugar, sólo superado en interés por Big in Japan. Parece que tras el baloncesto las motos centran el interés del chinijo. La sorpresa de esta publicación, durante el ya no próximo 2007, que unía motos, Mana y Rossi se aumentó ante un precio no exagerado para ser un cómic con calidad de papel e impresión, no llegó a los 10 euros.
      El afán italianísimo de Rossi, patrimonio de la humanidad, ha hecho posible su asociación con el legendario Manara para la realización de este cómic. El resultado creo que es considerablemente mejor que la posterior ficha por Ducati siguiendo sus impulsos nacionalistas. Los tópicos de Manara, más bien las tópicas de Manara se repiten y bienvenida sean. Sus mujeres espectaculares, sus hermosos culos, no sobran sino que adornan la fantasía sobre este personaje real que es Valentino. Los más críticos aseguran que es la misma mujer que lleva décadas dibujando, aunque  así fuera es su seña de identidad que en esta obra se une al complicado trabajo de reflejar el movimiento de las motos. Otro tópico sobre el incuestionable artista es la flojera de sus guiones, cosa que se camufla con un mundo onírico disparatado que se asocia a la realidad de las carreras de una forma sorprendente (extraños pollos que impiden que Valentino gane) a la vez que con personajes reales extemporáneos como Steve McQueen, Jin Morrison...Estos planos: onírico, recuerdos, deseos, carreras, cotidianeidad... se entrecruzan en un juego que creo que no desentona con el lenguaje propio del cómic. 
        Supervalentino  a la manera de un héroe se enfrenta a hechizos y lucha contra el mal, número 3, pero, como ha comentado en una entrevista el propio Manara, con unos superpoderes muy particulares: el trabajo diario y el sacrificio con los que ha logrado heroicidades como hacer campeona a la desprestigiada Yamaha M1 del momento (2004), o en la actualidad liderar el Campeonato del Mundo de Moto GP a sus 36 años. Pero lo que quizás humaniza y hace cercano a este héroe es la superación y reconocimiento de sus errores (casco con el burro tras perder el campeonato del mundo por una caída no forzada) y sus decisiones no exitosas como la elección de Ducati. 
     Valentino provoca sorpresas con sus cascos, alguno decorado por Manara, y motos, especialmente la Flower Power  de Valencia, y el significado a que se refieren estos elementos que nos muestran una persona de su tiempo que muestra admiración por sus propios héroes (Maradona, Nieto,...). La originalidad del cómic puede que no sea mayor que la del protagonista y esto se refleja en cómo las anécdotas cotidianas toman protagonismo: el pollo, los perros,..
       Lo artístico al tiempo que con un tono documental nos permite disfrutar a los que nos gustan las motos y los colorines.



lunes, 13 de julio de 2015

"Madres" de Claire Bretécher.

 María José se leyó, si es que así podemos denominar el uso y disfrute de obras tan visuales y no tan literarias como los cómics. En este caso no se trata de una novela gráfica sino de un conjunto de relatos visuales, muchas veces sin texto, como el del ejemplo, en un fondo blanco y sin colores, excepto la portada, a loa izquierda, que con humor, a veces sin gracia, nos invita a reflexionar sobre las relaciones humanas tomando como eje las madres.



viernes, 10 de julio de 2015

"La última niebla, La amortajada..." María Luisa Bombal.

     Las propuestas de Antonio, Lopillo, son tan escasas como originales. El precio de la originalidad es asumir el riesgo de que podemos leer o ver una maravilla que estimula la comunicación durante meses o, en cambio, sufrir el sopor de intentar descubrir el interés de algo que sólo Antonio disfrutó.
      En esta ocasión hemos tirado de internet para aproximarnos a la aventura de esta mujer fuera de tiempo en que su biografía ya merece la pena haberle hecho caso a Antonio. Así encontramos la notas autobiográfica que más abajo publicamos. Nos parece especialmente interesante los comentarios, al final, a los propios cuentos y qué anécdotas dieron origen a los cuentos que reunidos en ésta su única publicación, al menos en forma de libro, en castellano. En inglés publicó y posteriormente se tradujo al castellano The house of mist y que parece que tiene su origen en el alrgamiento de La última niebla para adaptarla al cine. Esta mujer nacida y muerta en Chile estudia en La Sorbona letras, al tiempo que violín. lo que nos informa sobre su exquisita y amplia formación. Atracción peligrosa la que experimentó durante mucho tiempo por Eulogio Sánchez Errázuriz cómo nos señalan las dos acciones armadas de las que tenemos referencias: una a comienzos de los años treinta en que ante la indiferencia de su amado se pega un tiro en el cuello y la otra los tres balazos en el brazo que recibe su amante propiciados por ella en 1941. Pablo Neruda la lleva a Argentina, donde ejercía de cónsul, y alllí escribe y comparte ambiente con Pirandelo, Borges, García Lorca...Viviendo en Estados Unidos se casa con un conde francés con quien tiene una hija. Tras una treintena de años en norteamérica regresa a Chile donde su muerte parece acelerada por el abuso de alcohol. Todo esta información se la debemos a wikipedia, pero parece no entrar en contradicción con la que ella misma nos refiere a continuación.
         
     


www.letras5.com nos presenta en su Proyecto patrimonio a


María Luisa Bombal
Testimonio Autobiográfico

..... Nací el 8 de junio de 1910. El primer cónsul alemán en Santiago fue mi bisabuelo y su apellido era Precht. De modo que, por mi madre, venimos de los alemanes de Valparaíso que después, como tú sabes, se fueron a Viña del Mar. Mis ancestros eran hugonotes franceses que emigraron a Alsacia y el tipo que mato a Chejov era pariente nuestro... Amado Alonso siempre me hacía bromas respecto a esto y yo le contestaba "¡Pero qué culpa tengo yo!"... Por el lado de mi padre, los Bombal llegaron a Chile huyendo de la dictadura de Rosas... Muchos años después me impactó la dictadura de Rosas, pero, en la niñez, las historias de su crueldad eran una leyenda para mí (canta) "Ibamos a aunarnos / nos traicionó / y en la victoria / se quedó".

....... Nací en el Paseo Monterrey, era precioso, ¡lindo!, todo cubierto de madreselvas, los señores se paseaban conversando y veíamos el mar y os barcos que pasaban... ¡Viña era una maravilla!... El otro día, hace como un año, fui y casi me desmayé de asco, todavía está la casa de mi niñez, pero todo pavimentado, con los autos allá arriba y una estación de servicio en la esquina donde vivían los Segnoret. En esa época, Viña era la ciudad jardín, ahora lellaman la ciudad jardín, pero están muy equivocados. Claro que yo no puedo decirlo porque me llaman antipatriota... ¡Ya lo han dicho bastante! Los niños íbamos todos los días a jugar a la playa, como paseo de familia... El Neno Dittborn, Eugenio, era precioso. Una vez lo robamos con mis hermanas y lo escondimos en nuestra casa porque hablaba tan lindo. Nosotros hacíamos castillos de arena y el Neno hablaba, los inauguraba, por eso lo adorábamos... él era más chico que nosotros, debe haber tenido unos cinco años cuando lo robamos, pero lo increíble es que ya adulto todavía se acordaba... ¡Fue una época feliz! 

.......Como a los 8 años, escribí mis primeros poemas que eran muy malos. A la luna, a un canario y unos versos que elogiaban los copihues blancos. Cuando se lo mostré a mi tío Roberto, él dijo: "Ay, esta niñita ¿por qué no escribe sobre los copihues colorados? ¡Qué lata! ¡Copihues blancos! ¡Qué tontería! ¡Qué desabrido!", pero, para mí, hasta ahora, los copihues blancos y la lluvia son la verdadera acogida del sur... Mi padre murió cuando yo tenía nueve años, era su hija predilecta y un tío decía que, si al retrato de mi padre le sacábamos el bigote, era igual a mí. Mi madre nos leía los cuentos de Andersen y de Grimm, los traducía directamente del alemán. Nosotros nos sentábamos y ella nos leía de ediciones alemanas, así que crecimos leyendo todo lo nórdico, todo lo alemán, desde chiquitas... más que lo chileno, todo lo nórdico. De modo que nos educamos dentro de esa línea. En "Washington, ciudad de las ardillas", cuento que mi madre nos enseño que todos los sapos son príncipes y llevan una corona en la cabeza y que, debajo de algunos caracoles, a veces se puede encontrar a una sirenita llorando... (permanece en un silencio melancólico). Todo eso viene de los cuentos de Andersen y Grimm que nos leía mi madre, después, en Estados Unidos, conocí a los descendientes de Grimm... Además, como nos educamos en colegios franceses, también conocíamos lo francés. En Viña, las Monjas Francesas y, después, cuando nos fuimos a Francia, en el Colegio Notre-Dame de l'Assomption, que era un colegio archicatólico, ¡dos misas por la mañana!... Ahora, al llegar a Francia, no sufrimos ninguna sensación de desajuste porque era tan bueno este colegio de las Monjas francesas que no teníamos ni acento. Nos tomaban por francesas, siempre francesas. Pero nosotros manteníamos el castellano en la casa y además en la escuela, que era un internado, había muchas alumnas españolas de familias aristocráticas.
....... Un libro que me impresionó mucho, yo creo que es el único que me ha inspirado profundamente, lo habré leído a los catorce años porque me lo dio mi primo Antonio Bombal que era muy poeta, muy escritor, pero nunca publicó nada, es Victoria, de Knut Hamsun, noruego. Eso sí que me ha inspirado toda la vida, creo que fue la base. Si yo tengo alguna influencia fue eso, claro que después lo he releído y lo encuentro mucho más materialista que yo, matter of fact. Me impactó tanto porque es la historia de un desencuentro, ellos dos nacieron para amarse, pero, por la situación social, nunca se dicen nada. Como te digo, después lo he vuelto a leer y me parece que es más realista de lo que yo pensaba en esa época. También me impresionó mucho María, de Jorge Isaac (empieza a reír divertida), ¡qué romántico!, ¡con qué amor se miraban! y cuando el pobre Efraín supo de la muerte de María...
.......¡Ah! Se me había olvidado contarte que de niña en Chile pasaba mis vacaciones en Malleco, en el fundo de los Möller, ¡era tan lindo!, también a los ocho años empecé a estudiar violín con Paco Moreno, quien decía que yo tenía muy buen arco, pero me pilló que tocaba de memoria porque la cabeza nunca me dió para la música, igual que Brígida en El árbol.Después ya no estudié más violín, o era la literatura o la música, no se pueden hacer las dos cosas.
.......A los diecisiete años, escribí una tragedia de amor y se la mostré a Ricardo Güiraldes, que era muy amigo de mi familia y él, desde entonces me empezó a llamar "colega", ¡imagínate! Algo increible es que en esos años en París, yo iba a la misma iglesia a la que iba quien fue mi marido con sus hijos, que tienen la edad mía... Y, a los dieciocho, entré a la Sorbona donde obtuve un certificado de literatura francesa. Yo quería seguir con la literatura hispánica, pero, para eso, debía ingresar al programa de literatura comparada y ahí exigían el latín... ¡qué lata!... ¡el latín me pareció insoportable! y por eso no soy licenciada en Letras. Ya en el liceo leí a Pascal que también es muy lógico, y cuando yo era joven, ¡era muy lógica!... Fui gran lectora de Paul Valery, aunque ahora hace años que no lo he leído... A Baudelaire y Verlaine sí que los leo siempre, esa música como que me alivia.
.........Y leí también a Rimbaud. A mí me comparan con Rimbaud y yo me siento halagadísima, pero me comparan en la parte mala (ríe), porque Rimbaud escribió y después ¡plaaf! desapareció; se hizo comerciante el pobrecito... el niño se desapareció, se metió en la marina mercante y de ahí no salió más... ¡un chispazo y fuera!
.......En la Sorbona, mi profesor Ferdinand Strowski nos hizo escribir un cuento a la manera de Perrault y yo escribí un cuento muy misterioso. Se trataba de un hombre con un sentido alegre de la vida que llegaba silbando a una habitación. Y así estaba, muy contento, cuando empezaba a sentir la presencia de alguien detrás de una cortina, presentía a alguien. Entonces él le hablaba, pero no podía nunca ver a esa presencia que él amaba... "¿Por qué es usted tan trágica?", me preguntó Strowski cuando me entregó el primer premio. No le contesté nada, pero era la imaginación que se adelantaba a lo que yo era.
.......Cuando uno es joven le atrae lo trágico, ahora tengo una pena inmensa, pero quiero apartarme de lo trágico; es bastante trágico ya no saber qué le va a pasar a uno, qué es lo que va a venir. Yo tengo bastante fe, pero me da mucho susto... Cuando uno no ha sufrido la tragedia, uno se queda admirada como ante una maravilla, igual que en la Biblia. Uno siente que hay algo superior, cualquier personaje es trágico para bien o para mal. La tragedia es un desafío a Dios, hay una comunicación con algo superior que castiga o recompensa. Hay como un mensaje del otro mundo, del más allá. La Margarita de Goethe a mí me producía una profunda tristeza, pero ella no es trágica, sufre un drama romántico, yo diría. El desafío está en Fausto, Margarita me inspira tristeza, es drama del corazón, pero no terror, como la música de Wagner. Thomas Mann me latea, demasiado concepto y teoría sobre las personas. Me lo he leído todo, pero me latea, lo encuenro aburrido. En al Montaña mágica,los personajes son todos inventados para que discutan... En cambio la tragedia, ese desafío a Dios me sobrecoge... La religión ha jugado un papel importante en mi vida, aunque he estado muchos años peleada con El; y así me castigó no más. Pero yo estaba amargada y después, El se puso más generoso conmigo...
.......En París, también estudié arte dramático con Charles Dullin, lo hacía escondida. Mi mamá se vino y yo me quedé en París con mis tíos, vivía en un pensionado, pero pasaba los fines de semana y las vacaciones con ellos. Tú comprendes que en esa época meterse al teatro era de lo peor... Entonces Dullin utilizaba a sus alumnos de la escuela para salir a escena a hacer papeles menores, por ejemplo, entrar y decir "La comida está servida" (tono teatral) ¿comprendes tú? (ríe) El hijo de don Quijote se llamaba la pieza, todavía me acuerdo del nombre, entonces yo vestida pasaba con una bandeja, unos amigos de la familia estaban entre el público y fueron a decirle a mi tío Pepe. Al otro día mi tío fue y me volvió a ver salir a escena, ¡qué escándalo! Mi tío, muy serio, me llamó y me dijo "María Luisa, te sales del teatro ahora mismo y le escribiré a tu mamá diciéndole que, de ahora en adelante, no nos hacemos más responsables de ti". Así que por eso renuncié al teatro, pero, en el fondo, renuncié porque no era mi vocación.
.......En esos años estaba Huidobro en París con la chiquilla Amunátegui, no se habían separado todavía, pero no lo conocí porque casi todos los amigos nuestros eran franceses. A quien sí que conocí fue a la Teresa Wilms, la mamá de la Silvia y de la Chepa. La Chepa era una fregada, se peleaba mucho con su mamá, así como yo con mi hija. La Teresa era de la edad de mi madre, de la generación anterior. Don Guillermo, taaan alemán... Era una familia muy rara, imagínate que en una taza de té, el mozo servía vino... (ríe).
.......Mi tío siempre nos llevaba a conferencias, no me acuerdo cómo se llamaba esa sociedad iban todos los escritores famosos a dar conferencias... Y ahí fue donde conocí a Paul Valery, él leyó un poema en que tenía que silbar y muy serio empezó "Les temps, les temps" y cuando trató de silbar, no podía y nos largamos todos a reír y él también rió... ¡Amoroso! ¡Muy divertido! Ahora yo no alcancé a conocer a André Breton y los escándalos de los surrealista. Todas esas cosas eran ajenas a los estudiantes, ¿comprendes?, totalmente ajenas... no nos importaban un pito, nos importaban los textos ( tono doctoral ) nada más... Todo lo moderno, no. Sólo conocí a Breton y a otros artistas modernos en los Estados Unidos.
.......Cuando regresé a Chile en 1931, sentí una gran alegría, estaba muy contenta yo. Inmediatamente me conecté con los intelectuales, con Marta Brunet, con Pablo y Barrenechea. De repente, entonces pasé al mundo de los intelectuales, así que no sufrí el cambio porque todos estaban muy unidos con Francia también. Ese año se produjo la caída de Ibañez y desfilé con ellos porque mataron a un médico a las cuatro de la mañana porque había toque de queda... y el pobre iba a atender a un moribundo. Entonces se hizo esta enorme manifestación y desfilamos todos, yo era muy jovencita... Eso fue lo que hizo renunciar a Ibañez porque vio pasar a todo Chile. Ahora yo tenía conciencia sin saber qué significaba una dictadura; pero veía que vivíamos como en la cárcel... la gente vivía muy hostilizada, sobre todo en Viña, como que tuvieron que retirar a los carabineros, eso yo lo vi... Pero mi compromiso era de tipo moral, no político, y en eso coincido con la actitud de Borges. Además, pensaba que la política era cosa de hombres. "¡que se ocupen ellos!, a mí me gusta este árbol, este río, voy a ir a la estancia, voy a ir a un concierto... ¡que se frieguen los hombres!... ellos matan... yo me dedico a otras cosas... " En Chile no vi la pobreza, ahora creo que la vería, y en Argentina tampoco, el mayordomo que se ocupaba en la estancia de cuidar la puerta, nos invitaba a tomar té y en Chile, las empleadas nos trataban muy bien y la gente del campo sacaba a los niños a pasear a caballo.
.......Partí a la Argentina en 1933 y me fui a vivir a la casa de Pablo Neruda, que estaba casado con Maruca, él era cónsul de Chile. Pablo no iba a ninguna parte sin mí y su mujer, pero ella se aburría tanto, fijate, que en las reuniones sociales pedía permiso y se recostaba. Pablo corría a taparla... Así que yo era la compañera de Pablo y así conocí todo el ambiente artístico, hasta al propio Matos Rodriguez. ¡Uy!, ¡las peleas que teníamos con Matos!... Un día le dije que era un macró, cafiche quiere decir eso en frances; él, muy sorprendido, me preguntó por qué y yo le contesté (ríe) que porque vivía de la Cumparsita, de la che Papusa y de la muchacha del circo... "Pero ¡por qué eres tan agresiva!", replicó... Matos Rodríguez me hizo bastante la corte, era un Don Juan y nunca le faltaba una querida. Una vez me invitó a su fundo en el Uruguay y yo, tan bruta, me metí en el auto cuando veo corer detras de mí a los escritores. Ya estábamos en el muelle cuando veo que se bajan, corren al auto y me sacan de un ala... Ellos me protegían siempre, parece que en el tal fundo hacían una vida bastante desordenada y los escritores corrieron a rescatarme de la Cumparsita (ríe). ¡Estaba la Cumparsita allá en el fundo! Entonces, después de eso, ya se terminaron mis relaciones con Matos; la última vez que lo vi, fue en el teatro, entró con una rubia altanera, me abrazó, gordo y gigantón como era, y yo le dije: "¡Ay, Matos! y ¿quién es esa rubia?", entonces él me miró y comentó muy serio: "Bueno, no has cambiado". Yo era una tandera en ese sentido, en esas cosas, pero en lo literario siempre fui muy seria, con un gran respeto a la literatura y la cultura. Fíjate que Matos me dijo un día: "¡Oh!, gran escritora, hazme una letra de tango. ¡Ah que no puedes!", y yo, aceptando el desafío, empecé a escribir... "Desandando lo andado / yo vuelvo al pasado..." (ríe). ¡Y hasta ahí no más llegué! ¡No pude seguir!
.....En esa época conocí también a Borges, pero él circulaba en un mundo más cerrado, más intelectual. Nuestro grupo era más literario... Oliverio Girondo, Norah Lange, Federico García Lorca, Conrado Nalé Roxlo, Alfonso Reyes... Georgie era de un grupo más intelectual, pero me hice íntima de Georgie... Todos estos grupos eran muy unidos en el fondo, se respetaban entre ellos, no se veían porque se aburrían... A Victoria Ocampo yo no la visitaba porque me aburría... Además yo también tenía mi grupo de filólogos, pues, Henriquez Ureña, ¡Amado Alonso! Como no tenía máquina de escribir, iba al Instituto Filológico, donde me prestaban una. Yo escribía y pasaba mis cosas al final de la mesa mientras ellos hacían su sesión de filólogos, pero me desesperaba... ¡no podía concentrarme!, porque mientras yo trataba de escribir, ellos discutían las raíces de la palabra "ventana" o decían que "cortina" venía de "cortis"; era como que , para caminar, uno primero tuviera que analizar cómo mueve los pies, oye.
.....Los escritores de mi grupo eran gente de gran talento, gente vital, no gente de lámpara y vaso de agua, como son los conferencistas (ríe )... me dan ganas de tomar un vaso de vino... Considerábamos que un escritor era un ser de excepción, un ser maravilloso, como persona, como cabeza y como corazón. No nos importaban las faltas que teníamos, y las peleas, no eran peleas, eran discusiones sobre literatura. Ahora, Macedonio Fernández y Alfonsina Storni no circulaban, porque ya estaban muy alto. Alfonsina era profesora y tenía muchas obligaciones. Ya te conté cuando Neruda, como a las cuatro o cinco de la mañana, me hizo que la llamara por teléfono para que viniera al restaurante donde estábamos. Era un lugar bohemio, un ambiente intelectual un poco loco... Y ella me pitó porque me respondió que lo sentía mucho, pero acababa de ponerse el sombrero para salir a hacer clases al liceo... ¡A las cuatro de la mañana! Me pitó, aunque Alfonsina era muy seria. Nosotros admirábamos tanto su poesía...
..... Ahora en cuanto a nuestra relación con la sociedad, todos teníamos una actitud muy humana, pero no comprometida con la política, lo político "na que ver", como dicen aquí... Nos interesaba la gente, ¿comprendes tú? El señor de la esquina que estaba viviendo una tragedia, el hombre que nos venía a dejar un ramo de flores, la señora que cantaba tangos... escribíamos porque nos gustaba hacerlo y nos pagaban bien, pues era una época floreciente en las letras, tanto para los escritores como para los editores. La posición nuestra era muy natural y no vivíamos la carga del compromiso social. Además, éramos muy correctos, excepto cuando se nos ocurría dirigir el tráfico a las tres de la mañana (ríe ).
.....Federico García Lorca estrenó sus piezas de teatro en Buenos Aires, y mi marido, Jorge Larco, fue el decorador de todas esas obras... Como un año estuvo en Buenos Aires, después se fue y ésa fue su muerte. Cuando partió, fuimos todos a dejarlo, y cuando el barco se alejaba, gritábamos: "¡Federico! ¡Federico! ¡Federico!" (conmovida). El presentía su muerte, el día que partía estaba muy triste y yo entonces le pregunté: "Pero Federico, ¿que no estás contento de regresar a tu tierra?", y él me respondió: "No, chica, allá van a pasar cosas terribles". Ahora yo no sé si debo contar... esto es íntimo, pero políticamente lo sabía todo, su muerte, claro, no la sabía, pero la presentía. Allí en Buenos Aires, Federico y Neruda se hicieron amigos. Ahora, por Federico, yo conocí a Jorge Larco, en el grupo de pintores, y me casé y ¡así no más me fué! ¡A la semana ya estábamos tirándonos los platos por la cabeza!
.....Con Borges paseábamos por el riachuelo, él me contaba lo que escribía y yo le contaba lo que escribía. Una tarde le hablé de La amortajada y me dijo que ésa era una novela imposible de escribir porque se mezclaba lo realista y lo sobrenatural, pero no le hice caso y seguí escribiendo... Después nos íbamos al cine porque éramos locos por el cine y, cuando terminaba la película, nos íbamos a un restaurante donde tocaban tangos. Todas las semanas, yo estaba invitada a la casa de Borges por su mamá. Ya te conté la pelea mía con Guillermo de Torre... Un día que llegué a la casa, la mamá de Borges me dijo: "María Luisa, no cruces la puerta porque Guillermo te anda buscando para matarte..." Una noche que estábamos comiendo, Guillermo se puso a despotricar contra los escritores latinoamericanos. Para él, ninguno de nosotros valía un pito...Borges ya estaba publicando su poesía y yo ya había escrito La última niebla . Entonces, ofendidos, le preguntamos quiénes eran, según él, los buenos escritores, y con su acento tan español, respondío: ¡Azorín! ¡Azorín!", Se puso a darnos una larga lección, subió y trajo un libro precioso de Azorín que estaba hasta dedicado. Y, cuando todos se pararon de la mesa, con Borges nos pusimos a corregir el estilo, como si fuera prueba de galera, con comentarios al margen que decían: "Repetición", "Cambiar adjetivo", "mal gusto", "error de sintaxis", Y, por supuesto, que cuando Guillermo abrió el libro, se puso furioso y me quería matar.
.....Por Jorge Larco, conocí a los pintores más destacados de la época. Al gran pintor uruguayo Jorge Figari, quien vivió esta historia tan linda y tan trágica que yo quería escribir sobre él. "¿Por qué se hizo pintor?", le pregunté un día y me contó que, años atrás, se había producido el asesinato de un político y a dos muchachos que pasaban los habían hecho reos bajo el cargo de asesinato. Figari no era pintor todavía, era juez, él fue a ver a los muchachos a la prisión y se dió cuenta de que había algo político detrás y que estos pobres muchachos eran víctimas. Entonces combatió, tomó partido y defendió a estos dos jóvenes; por razones políticas lo repudiaron, lo hicieron renunciar como juez y todo el mundo se apartó de él, hasta su propia familia. Uno de estos muchachos le decía: "Por favor, no se sacrifique más por nosotros"... Figari, que venía de una familia de fortuna, iba a su fundo con su hijo menor en brazos y, para hacerlo caminar al niño, le ponía una pelota adelante y así llegaban a pie al fundo. Y entonces Figari, que ya estaba aislado de todo, empezó a revisar cajones y baúles en la vieja casona y se encontró con dibujos y acuarelas que había hecho de niño. Empezó a pintar y de ahí nació el gran pintor Figari, de esa tragedia, como una cosa de Dios.
..... Durante esos años, Victoria Ocampo me pidió una reseña de la pelicula Puerta cerrada,para la revista Sur porque en esa época ningún crítico se iba a dignar comentar un filme del cine nacional. Me la pidió porque todos sabían que a Borges y yo nos encantaba el cine. De modo que me fui a ver Puerta cerrada, que era un melodrama tremendo, con tangos, pero tenía alguna belleza, tenía emoción y Libertad Lamarque estaba fantástica. A mí me conmovió y, desde el punto de vista cinematográfico, este melodramón estaba bien hecho. Y entonces yo, honradamente, escribí una crítica lindísima a favor, la primera que se hacía enSur a favor del cine criollo y de Libertad, a quien los escritores consideraban cursi. Ellos creían que yo iba a hacer una sátira, porque soy bien buena para reírme, pero mi crítica fue muy positiva y tuvieron que publicarla, puesto que me la habían pedido. A raíz de esa crítica hubo conmoción y se vendieron todos los ejemplares de Sur. Salir en esa revista de intelectuales era muy importante para el cine nacional. Entonces vino el director Luis Saslavsky a pedirme que el próximo guión lo hiciera yo. El grupo de Sur me criticó mucho por haber aceptado, pero a mí siempre me ha gustado la parte romántica del melodrama. Decidí hacer María, de Jorge Isaac, y Luis me guiaba con los términos y expresiones del cine (primer plano, blackout, etc). Ya estaba por terminar el guión cuando el productor me dijo que no iban a poder filmarlo porque los herederos de Isaac ya habían vendido los derechos a Estados Unidos por treinta y ocho mil dolares. Yo me quedé helada hasta que Luis me dijo: "Mire, Bombal, haga su propia María", Y pensé, claro, por qué no, voy a hacer mi historia igual de romántica, de fin de siglo y que pase en la Argentina. Escribí un melodrama también, te voy a decir, pero más romántico, más cultivado, aunque me imponían muchas cosas, que Libertad cantara, por lo menos, tres veces, que siempre tenía que ser buena, porque si no perdía a su público. Pero así y todo, me salió un guión lindo. Y la música de fondo era de Chopin. Así, en 1937, salió La casa del recuerdo, que tuvo un éxito fantástico. La heroína era hija bastarda de un aristócrata y, desde niña, se miraba por encima del muro con el niño del lado. Hasta un duelo metí yo (ríe divertida), ¡a mí me encantan los duelos!... Un día que entran a la iglesia, el amigo del protagonista la llama a ella "hija de una mujerzuela" y él lo reta a duelo... Como en María, él se va lejos por un tiempo y ella se muere porque tenía una enfermedad desconocida, oía campanas..., oía campanas... tenía algo al cerebro, seguro, y ella se desesperaba tanto y se quejaba a su madre de su destino tan injusto... Mis amigos escritores me aconsejaron que sacara mi nombre de la película, pero Luis Saslavsky rehusó y me hizo participar en todo, ahí conocí a Libertad Lamarque y, cuando terminaron de filmar, me sometieron toda la película para que yo la revisara. Y el cine argentino cambió porque, imitando La casa del recuerdo,empezaron a hacer otras películas de fines de siglo y hasta el emperador del Brasil (ríe). Terminé las historias de tango yo y, si no las terminé enteramente, empezó a nacer toda esa cosa romántica.
.....En Estados Unidos trabajé en doblaje con Ramón Sender y Ciro Alegría en el año cuarenta y tres, antes de que naciera mi hija... Es fregado el doblaje, no es un trabajo creador porque hay que repetir, es ser un obrero, pero es muy bien pagado. A veces uno no sabe que hacer con las cosas más sencillas...Me acuerdo que una vez, un actor español en close-up decía: "Baaasta! ¡Baasta!, la traducción, claro, era "enough" que en inglés se pronuncia con una vocal muy cerrada. Yo no hallaba qué hacer para encontrar un equivalente que mejor correspondiera a la boca tan abierta del actor cuando decía "¡Baasta! y la camara lo mostraba tan de cerca... Con Ciro éramos muy amigos, era un chiquillo muy culto y con gran amor por Chile. Después también hice publicidad en inglés con Cantuarias. Fueron buenas experiencias.
.....Viví veintinueve años en Estados Unidos, yo digo treinta porque sale más fácil. Pero tú sabes que en ese país los escritores están tan dispersos que no existen los grupos, el único modo de comunicarse con ellos es a través de sus editores. Ahora, cuando fui representante al PEN Club, fue cuando conocí a Sherwood Anderson, a Elskine Caldwell... Fuimos todos a la Casa Blanca y nos recibió Roosevelt. Claro que yo seguí manteniendo contacto con los escritores latinoamericanos y, cuando iban a Estados Unidos, pasaban a verme... De ahí nació mi gran amistad con Gabriela Mistral, éramos grandes amigas y eso que nos veíamos poco. A Gabriela la conocí en Buenos Aires, cuando yo ya había publicado, era admiradora de ella desde chica. Gabriela me leyó a mí cuando estaba en el Brasil y desde allá me enviaba unas cartas muy lindas... Cuando pasó por Buenos Aires, Angélica Ocampo, la hermana de Victoria, me mandó a decir que Gabriela quería verme, así la conocí. Y después la volví a ver en los Estados Unidos, en Los Angeles, en Nueva York, y creo que fui una de las primeras personas que la vio muerta, que le trajo flores... se las puse sobre el pecho, estaba preciosa Gabriela... (emocionada). Su secretaria me avisó que había muerto y que había dejado una carta inconclusa para mí. En Los Angeles, ella estaba pasando una tragedia terrible, los chilenos eran muy injustos con ella... dicen que Gabriela se sentía perseguida... es que la perseguían (indignada)... ¡Yo soy testigo! Y allá en Los Angeles la tuvo que defender México... Los chilenos se portaban pésimo con ella, incluso no le entregaban su correspondencia y la dejaban tirada en el baño... ¡Eso yo lo ví!... Entre los lavatorios donde corría el agua... Allá en su casa, en los alrededores de Los Angeles, la mayordoma, el jardinero y el chofer que tenía le daban pastillas de dormir y hacían fiestocas hasta que ella se dio cuenta y pidió ayuda al cónsul interino de Chile para que le ayudara a echarlos porque tú sabes que allá, por las leyes laborales, etc., no es tan fácil deshacerse de los empleados... Pero, no quiso ayudarla y fue el cónsul de México el que la ayudó... Cuando la ví en su feretro, le comenté a mi marido: "Fíjese que Gabriela estaba aún ahí, no estaba muerta" y él me respondió "Es que en los seres superiores es así" y tenía razón... A diferencia de Neruda que me llamaba "Madame Mérimée" y "abeja de fuego", Gabriela me decía "chiquita", como le decía a todas las escritoras más jóvenes.
.....Me pides que hablemos de mi obra, pero para mí resulta una laaata, ¡que hablen los críticos!, además, eso está todo en las entrevistas que se han publicado en los periódicos... Bueno, La última niebla está inspirada en haber tenido un amante que no tuve... Mi primera experiencia amorosa fue bastante espantosa, yo lo puse a él como marido, la novela tiene una base autobiográfica bastante trágica y desagradable... La experiencia sexual también; en esa época, las regulaciones eran para que las obedecieran los de la clase media... bastante trágica, pero uno no puede hablar de los secretos del corazón y del alma... Son los secretos que uno no puede estar poniendo en la mesa porque se hace algo público ¿ves tú? La novela está basada en mi primer amor, que terminó a balazo limpio. 
.....Comencé La última niebla mientras Pablo estaba haciendo los poemas de Residencia en la tierra, los dos escribíamos en la cocina de su casa. Recuerdo que un día Pablo me mostró un poema en que tenía la imagen "asustar a una monja con un golpe de oreja", yo la encontré horrorosa, grotesca, y Pablo se enojó mucho. Claro que, en el fondo, eran discusiones amistosas, nos queríamos mucho. Terminé mi novela cuando Pablo ya estaba en España y se la mandé. Yo tenía una carta preciosa en que Pablo me decía: "He hecho una fiesta y ha venido Federico, Aleixandre y todos los amigos y hemos celebrado tu libro". Me decía que yo escribía un mundo que parecía agitado por un agua clara, por un soplo de misterio... (melancólica). Pablo me reprochaba mucho que yo no le diera importancia a lo que había escrito, "Tú no sabes lo que has hecho", me decía, yo no me daba bien cuenta, escribía lo que sentía, pero lo que sí me daba cuenta es que escribía a lo Madame Mérimée, muy lógica. Pero lo demás, yo decía, bueno, es lo que yo siento y nunca creí que iba a tener tanta repercusión, no creí, fíjate. En la novela yo puse la niebla de Santiago porque, mientras ocurría esa tragedia terrible, había mucha niebla en Santiago, pero después yo la poeticé. ¿Ves tú? Era mitad verdad y mitad lo que yo hubiera querido... Después de eso, ya no quise la niebla, de niña siempre me encantó la niebla, ahora la odio, no la puedo soportar.
.....No me importó para nada el feminismo porque nunca me importó. Sí leía mucho a Virginia Woolf, pero porque sus conceptos los hacía novelas y no daba sermones. Nunca fui amiga de Victoria Ocampo, ella era mi editora y fue generosísima conmigo. No me quería, yo creo, porque yo era tan distinta... Ella era tan solemne, tan gran señora y yo estaba en otra onda, como dicen ahora. Además, no sentía que la mujer estaba subordinada, me parece que cada una siempre ha estado en su sitio, nada más. La última niebla me parece a mí que es un drama sentimental porque son cuestiones pasionales de la mujer, pero no creo que haya existido una imposición del marido. Era una desilusión de ambos. No se comprendían porque el hombre tiene otro carácter. Entonces ella tenía que llenar ese vacío con lo que ella hubiera querido que fuera... Ahora que tú me preguntas, me doy cuenta de que el que se haya casado para no quedarse solterona, sí era una imposición de la sociedad... eso que tú dices es muy serio, yo no lo había pensado...Pero eso sí, quedar solterona en esa época era terrible, ¡Dios nos libre!, era como un estigma... Fíjate que es la primera vez que lo veo y los siento...La mujer solterona quedaba al margen de la vida y de la sociedad. Yo creo que lo social en mi literatura siempre ha sido sólo como un trasfondo y no por ignorancia, porque lo leía todo, sabía todo, pero no lo pensaba. A mí me interesaban las cosas personales, pasionales, el arte, ¿comprendes?; el arte social no existía para mí. ¡Eso! Era un total indefirencia, total. Porque tenía pasión por lo personal, por lo íntimo, por el corazón, por la naturaleza y por el misterio. Todo lo que fuera social, oye, eso, no, pasaba por alto porque no me interesaba, ni me apasionaba, ni me indignaba. No existía para mí, porque yo estaba demasiado agarrada con las tragedias personales, el arte y la poesía.
..... Claro que siempre el hombre y la mujer han sido muy diferentes. El hombre es intelecto, sabe más, es "the power in the trone" mientras la mujer es puro sentimiento. Yo creo que el amor es lo más importante en la vida de una mujer... La mujer es puro corazón, a diferencia del hombre que es la materia gris...Por eso no se entienden...Y el estilo de la mujer es menos áspero, menos realista; es un estilo más del corazón, diría yo, porque las mujeres somos sentimentales y no materialistas ¿ves tú? Para mí, lo más importante ha sido siempre el ritmo porque, aunque me guste una palabra y sea la palabra precisa la rechazo, ¡fuera! si no entra en el ritmo. Por eso tacho mucho cuando escribo...Siempre busco un ritmo que se parezca a una marea, la oración, es una ola que asciende y desciende y luego vuelve a subir... Yo creo que, en el fonde, soy poeta, mi caso es el del poeta que escribe prosa. Yo soy poeta, pero como tengo una educación francesa también soy la lógica personificada.
..... Escribí La Amortajada porque siempre, fíjate, me aterró la muerte. Me acuerdo que una vez, cuando vivía con Pablo en Buenos Aires, tuve un sueño terrible, soñaba que veía los pies de alguien que estaba acostado, sólo los pies, pero yo sabía que eran los pies de un muerto y desperté espantada, entonces me fui a contarle a Pablo...La muchacha muerta que ella ve en "La Última Niebla" no es la primera mujer de Daniel, los críticos se equivocan en esto, yo quería que fuera la primera vez que la protagonista se enfrentaba con la muerte ¿comprendes tú? Ahora yo no creo que la muerte sea algo definitivo, no, la muerte para mí es un despegarse gradualmente de la vida, poco a poco...y hay una mujer que está contemplando a la amortajada y siente compasión por lo que a la pobrecita le ocurrió en vida y que solo llega a comprender en la muerte. Yo creo que hay dos muertes, la primera, que significa comprender, y una segunda muerte que a los seres humanos nos está vedado comprender. Eso lo he creído siempre (enfática). 
.....Ahora con El Árbol ocurrió algo muy extraño. Fíjate que después de escribir yo El Árbol un día en Buenos Aires, entro a la casa de Nina Anguita y ¡allí estaba el árbol! Entonces yo lo dije: "Nina, por Dios, yo escribí sobre este árbol mucho antes de conocerlo". Había sido la imaginación que se había adelantado a la realidad... Por eso le dediqué el cuento a Nina...¿Te das cuenta lo que es la imaginación?. Después a mi hija le puse Brigitte, por Brígida en el cuento. A mí antes me gustaba mucho la música clásica. Con mi marido en Estados Unidos pasabamos horas escuchando música clásica, y ahora no la puedo oír porque me pone demasiado triste. Mozart siempre me inspiró el juego, la alegría despreocupada de la niñez, porque él nunca dejó también de ser un niño, mientras que Chopin es la pasión, el sentimiento y Beethoven el horror final, el sufrimiento, ese drama que yo no puedo definir.
..... Mira, la verdad es que Islas Nuevas es un cuento que surgió de manera misteriosa. Cuando yo vivía en la Argentina, yo siempre visitaba una estancia, "La Atalaya", se llamaba, allá en la pampa, y ahí era testigo de un hecho maravilloso. En la estancia había muchas lagunas y misteriosamente el agua bajaba y aparecían todas estas islas nuevas que después también desaparecían misteriosamente. Era sobrecogedor y este hecho sobrecogedor, maravilloso, me inspiró para imaginar a una mujer que era tan misteriosa como la naturaleza que los hombres "no" comprenden ni quieren comprender. Yolanda, ¡pobrecita!...Esa ala como un estigma que la condenaba a la soledad y su cabellera, porque yo siempre he pensado que el pelo de la mujer es como las enredaderas, ¿ves tú?, el pelo las une a la naturaleza, es una prolongacióbn de la naturaleza. Por eso, mi María Griselda hunde su cabellera en el río Malleco y en mi cuento Trenzas digo que los árboles del bosque y el cabello de la hermana en la ciudad poseen las mismas raíces. Ahora, ese cuento está basado en la realidad. Eso ocurrió efectivamente a dos hermanas... Mientras una estaba en la quinta la otra se moría a la misma hora en que se estaba quemando el bosque...Pasó en la Quinta Vergara, allá en Viña. 
..... La verdad es que María Griselda era sólo un esbozo en La Amortajada, ¿te acuerdas tú?, pero el destino o ella quisieron que yo escribiera su historia. Como tú sabes, yo en Estados Unidos inmediatamente presenté mi obra a Farrar Straus y ellos la aprobaron, pero, como son los editores de allá, me llamaron y me dijeron que tenía que convertir La Ultima Niebla y La Amortajada en novelas de, por lo menos, doscientas páginas. En el caso de La Última Niebla, cambié todo y escribí en inglés "House of Mist". Claro que escribía bajo la supervisión de mi marido, que dominaba el inglés a la perfección. Entonces, no hallaba que hacer con La Amortajada y, de repente, un día me dí cuenta de que podía ampliar la historia de María Griselda. Su belleza es también un estigma, los maravilla a todos, pero solo produce la desgracia ¡Tan sola ella siempre!
..... Me encanta que menciones " Lo Secreto", porque nadie lo ha comprendido... ¡Y nadie escribe sobre ese cuento, cuando es tan importante para mí! Fíjate que cuando yo era chica, me fascinaban las novelas de piratas, cuando llegaba el capitán y daba órdenes, "Tú, trae tal cosa, tú, pásame esta otra" (imita lenguaje de piratas). ¡Eran tan divertidos! ¡Me encantaban! y ¿te acuerda tú que ellos hablan así en el cuento? El capitán arrogante, dándole órdenes al chico, creyéndose dueño del mundo. En "Lo Secreto", yo ex profeso hice de mis personajes unos verdaeros piratas (ríe). Y entonces van navegando los piratas cuando, en una tormenta, caen al fondo del mar y se encuentran en este lugar tan espantoso... Pero es que han perdido a Dios. Nadie ha entendido que se trata de la pérdida de Dios. Esa situación horrible de enfrentar la nada, de perder todo sentido de la existencia por haber perdido a Dios.



(Testimonio autobiografico basado en una serie de entrevistas realizadas por Lucia Guerra y Martín Cerda en 1979. Publicadas por Lucia Guerra," María Luisa Bombal, obras completas", Editorial Andres Bello, 1996 )




      La lectura de los cuentos señalados en negrita supuso la navegación en un mar nuevo con predominio de personajes femeninos ejerciendo de amantes, madres, esposas, artistas,...junto a hombres que se perdían reconociéndolo a duras penas (pg. 127 primera edición 1948, Seix Barral 1988).
      En La última niebla  una mujer intenta revivir una noche de pasión lejos de su marido, esta búsqueda nos hará replantearnos si esa historia es real o imaginada, en cualquier caso el personaje femenino parece más centrado quesu racional marido. En este relato se reflexiona sobre las consecuencias del paso del tiempo y lo irreversible de la decrepitud.
       En El árbol se parte de un recital de piano para la peculiar Brígida reflexione sobre sus altamente cualificadas hermanas y las relaciones con sus parejas y, en especial con su pareja. En este relato leo una de las más curiosas caracterizaciones de la felicidad:(pg. 54 negrita mío) Ya no lo quería. Pero ya no sufría. Por el contrario, se había apoderado de ella una inesperada de plenitud, de placidez.Ya nadie ni nada podría herirla. Puede que la verdadera felicidad esté en la convicción de que se ha perdido irremediablemente loa felicidad, Entonces empezamos a movernos por la vida siun esperanzas ni miedos, capaces de gozar por fin de todos los pequeños goces, que son los más perdurables.   
           Con Trenzas se manifiesta, otra vez, ese mundo onírico, mágico, con sus propias leyes que se concretan en las trenzas femeninas y  en sus poderes premonitorias. Dos hermanas son sus protagonistas de este relato en el el que la familia, las apariencias físicas y lo que simbolizan, como las trenzas y su paralelismo con las incontrolables raíces de los bosques pero especialmente las relaciones afectivas, entrelazadas como raíces, vuelven a ser los temas reiterados por la autora.
            Lo secreto no necesita más aclaración ya que desde el comienzo nos sumerge, tal cual, en las profundidades acuáticas a modo de inconsciente maravillo, misteriosos y desconocido que enlaza con lo infantil a modo de cuento de piratas.
          El misterio de la creación y destrucción, simbolizada en la violencia masculina con sus disparos inútiles a las nuevas islas, es contrastado, una vez más, con la sensibilidad e inteligencia femenina. Eso sí, Las islas nuevas surgen con una ambientación misteriosa de islas que emergen y se hunden, como la vida misma.
            Sorprende gratamente La amortajada. Variando la voz narradora, tanto en primera como en tercera persona, se ofrece una visión caleidoscópica de un personaje -¡cómo no!- femenino desde su cadáver mostrando una curiosa vitalidad, a pesar de las particulares consecuencias de estar muerta. Lo más gracioso que me resultó de todo el libro es el placentero descubrimiento de una arruga en el rostro de su marido(recurrente tema el de las relaciones afectivas, especialmente su deterioro, y su concreción legal o social, en este fragmento expresa con especial crudeza) cuan éste se acerca para darle un beso de despedida al cuerpo muerto de su mujer(pg. 146):
       Ella siente con repugnancia pesar sobre su cadera esa cabeza aborrecida(la de su marido-comentario mío), pesar allí donde habían crecido y tan dulcemente pesado sus hijos. Con ira se pone a examinar por última vez esa cuidada cabellera castaña, ese cuello, esos hombros.
          Repentinamente la hiere un detalle insólito. Muy pegada a la oreja advierte una arruga, una sola, muy fina, tan fina como un hilo de telaraña, pero una arruga, una verdadera arruga, la primera. aboDios mío, ¿aquello es posible? ¿Antonio no es inviolable?
           No. Antonio no es inviolable. Esa única, imperceptible arruga no tardará en descolgársele hacia la mejuilla, donde se abrirá muy pronto en dos, en cuatro;marcará por fin toda su cara. Lentamente empezará luego a corroer esa belleza que nada había conseguido alterar, y junto con ella irá desmoronando la arrogancia, el encanto, las posibilidades de aquel ser afortunado y cruel.

      Esta muerta está muy viva para reflejar su opinión sobre el estereotipo de masculinidad y sus relaciones, así como la idea de maternidad ligada con exclusividad a la mujer. En el mismo cuento el pretendido guía y conductor, hombre, es consciente desde su arrogancia de estar perdido (pg. 127).
        Tras el entierro la amortajada se convierte en raíces, en tierra, en profundidad misteriosa y sub, o supra, mundo mágico y natural.
         Acabamos esta recopilación de la práctica obra completa de Maria Luisa Bombal con una artística reflexión en forma de cuento sobre los efectos de la belleza sobre unos hermanos, sus cónyuges y sobre la sufrida portadora de dicha belleza, La historia de María Griselda que acaba con una lúcida y apesadumbrada reflexión (pg. 184);

           Un llevar a cabo una infinidad de actos ajenos a su deseo, empeñando en ellos un falso entusiasmo, mientras una sed que él sabe insaciable lo devore por dentro... ésa será su vida.
                Ah, mi pobre Anita, tal vez sea ésta la vida de nosotros todos. ¡Ese eludir o perder nuestra verdadera vida encubriéndola tras una infinidad de pequeñeces con aspecto de cosas vitales!